Evora - Liberalitas Iulia

 

Introducción

Évora está situada en un punto intermedio entre la ciudad de Mérida y la de Lisboa, de hecho casi difiere en el mismo número de quilómetros, unos 130 aproximadamente, es por ello que la ciudad representaba un magnífico nexo en el que distribuir el trasiego de mercancías hacia uno u otro lado a través de las vías principales y secundarias que el imperio romano construyó en la Lusitania.

Es más que posible que Évora ya estuviera habitada con anterioridad a la ocupación romana, asentamientos previos han sido localizados en las inmediaciones de la ciudad, no obstante su relevancia y notoriedad la alcanzó especialmente en el s.I con una reestructuración urbanística que permitió dotar a la urbe con los elementos característicos de las ciudades conquistadas por Roma.

 

Riqueza económica

Plinio el Viejo hace una referencia a la ciudad que metafóricamente hablando sería como una enorme granero o silo, por lo tanto es más que posible que la riqueza económica del municipio se centrara en la comercialización de grano para todo el imperio, más si cabe teniendo en cuenta la extensión del terreno y su escasa pendiente. 

Un elemento tan básico para el abastecimiento de cereales a ciudadanos y tropas es casi seguro que la convirtiera en una pequeña joya del este de Hispania, siendo nombrada como Municipium en honor de Julio César y como provincia dentro la Lusitania durante el imperio de Augusto.

Es en esta época, durante la reordenación de Augusto, cuando se cree que fueron construídos los ejes: decumano y cardo, el foro y las termas.

Durante varios siglos, Évora fue una ciudad romana próspera, pero la llegada de los visigodos y los ataques que sufrió la ciudad por parte de los bárbaros hizo que pereciera en una decadencia absoluta que no mejoraría hasta la ocupación musulmana.

 

Los restos 

 

Como prácticamente es extensivo a todas las ciudades romanizadas, el imperio ejecutó un plan urbanístico que garantizara, el comercio, el culto, el ocio y la administración. Para ello, donde ahora se localiza la Catedral de Évora se hallaría la confluencia de las vías principales y por tanto el lugar ocupado por el foro de la ciudad. Es un patrón repetitivo ya que las catedrales o seos religiosas de las ciudades acostumbran a estar construídas sobre centros paganos, no siendo Évora la excepción.

Y es en esa zona, donde se halla el yacimiento romano más relevante de la ciudad que es su templo romano.

 

Templo romano


Vista del frontal del templo
 

Este magnífico templo tiene semejanzas estructurales con otros templos como el de Nîmes o, si se me permite, le da cierto aire al que hallamos en la ciudad de Mérida, de hecho siempre se le ha llamado Templo de Diana al igual que el de Emérita Augusta, no obstante no hay ningún resto que atestigüe la consagración a tal Diosa, motivo por el cuál es más que probable que su culto real fuera el del propio emperador.

La base del templo se mantiene prácticamente intacta, su podio dispone de unas medidas de 15 x 25 x 3,5, construido en granito. Se accedía al pórtico a través de una escalinata de la que no se conservan restos pero sí que se ha preservado gran número de columnas, los capiteles y parte del arquitrabe, debido a su uso posterior como soporte y contrafuerte de un edificio medieval.

 

De estilo hexástilo (seis columnas frontales) y períptero, está adornado con preciosas columnas con fustes estriados y arquitrabe construídos en granito, no obstante para los capiteles y basas se utilizó mármol ofreciendo esa coloración levemente diferente. 

 


Detalle de los fustes
 

El templo es homogeneo y majestuoso, la composición y disposición lo convierten en una estructura elegante, digna de dioses y emperadores sin duda. 

A pesar que este templo es el icono actual de la urbe, se conocen otros yacimientos recientes como el localizado en 1987 por unos obreros que realizaban obras en el Ayuntamiento, en él se localizó un recinto termal con diferentes estancias, entre ellas una sección parcial de una piscina, y un laconicum de 9m en el que se podía observar el sistema de calentamiento de la sala.

 

Otro de los restos romanos visitables se corresponderían con una villa romana en Tourega. Esta finca ubicada en una vía de trasiego hacia Salacia podría ser la vivienda y explotación agrícola de unos terratenientes y sus trabajadores. En la zona excavada se ha hallado un recinto termal con separación por sexos, la datación variaría entre el s.I y el V, antes de las incursiones bárbaras, dejando patente que hubieron varias remodelaciones del recinto en un amplio periodo de tiempo.

 

Conclusión

Évora es una ciudad encantadora con un magnífico patrimonio, conocer su historia es saber más de la nuestra, de aquella que nos une, estableciéndose como un punto de visita obligada para aquéllos que aman lo romano y su extensión en la Península. Disfrutar de sus calles es disfrutar de lo que fue y lo que significó, ya que a pesar de los siglos que han transcurrido entre Liberalitas Iulia y la actual Évora, su fuente de ingresos esencialmente es la misma, buscar coincidencias es lo que nos reafirma en la teoría que pocas cosas han cambiado.

 

Mireia Gallego

Septiembre 2015