Asambleas Consejos y tribunales en Atenas

 
 

Introducción

A pesar del estado actual de la política, su valoración negativa y en ocasiones su bajeza moral, todo ciudadano da por hecho que es necesario un ordenamiento social a través de un sistema político determinado. 

La democracia, o poder del pueblo, fue una magnífica solución al eterno problema de los poderes tiránicos y dictatoriales que asolaban muchas civilizaciones y fue Atenas quién hastiada y de forma visionaria lo elevó a un hecho palpable, creando un precedente único que se perpetuó a lo largo de los siglos.

A pesar de ello, decir que era una democracia entendida como las actuales es avanzarse en el tiempo de forma temeraria, la incipiente democracia convivía con un sistema esclavista y desigual en el que sólo hombres libres podían votar, aun así sentó las bases de un pensamiento occidental basado en la igualdad de derechos y un punto de partida para mejorarla.

Conocer de forma genérica como funcionaba nos ayudará a entender su progresión histórica.

 

El órden político y social

 

El órgano principal era la asamblea del pueblo que se reunía en la colina Pnix, cerca de la Acrópolis, en ésta se consultaba a votación popular cualquier hecho de suma importancia como por ejemplo: informaciones de tipo militar, decisiones sobre desastres naturales, etc..., en sí no existía un gobierno elegido democráticamente con representantes sinó votaciones que se hacían después de que el heraldo convocara la reunión y los mensajeros dieran las informaciones a debatir. Cuando éstas eran expuestas públicamente, las personas más relevantes políticamente y con una oratoria fluída daban su parecer intentando convencer al mayor número de ciudadanos para decantar el voto a favor de su tesis, para ello pedían la palabra al heraldo, se ponían en pie y demostraban sus armas de convicción. A pesar de que existía un órgano que se llamaba el Consejo de los Quinientos que deliberaba lo que allí se hablaba e incluso podía tomar ciertas decisiones, carecía de poder absoluto ya que después eran propuestas las resoluciones en la Asamblea y podían ser revocadas, devueltas o modificadas, según la votación de la asamblea popular. Cuando la decisión era aprobada por la mayoría, el secretario redactaba el decreto comenzando con la frase: "La Ciudad y el Pueblo han decidido que...".

 

Los cargos electivos eran mínimos: el de mayor importancia era el del estratega (comandante del ejército), cada tribu disponía de uno propio, aproximadamente unos 10 en total, y éstos elegían a su vez al comandante en jefe (como Pericles), éste gozó de gran popularidad, y podríamos decir que ejerció como jefe de Estado, ya que promulgó nuevas leyes aprobadas por la asamblea y elevó el nivel de la ciudad hasta los límites que hoy conocemos.

 

 

El Estado fijaba determinados cargos llamados inspectores que se encargaban de aplicar los reglamentos urbanísticos, la limpieza de la ciudad, etc..., además poseía un gran número de esclavos que eran los encargados de ejcutar las órdenes de los inspectores. En Grecia no existía un cuerpo policial profesional, sinó que había personas que se encargaban de mantener el orden público, como fue el caso de algunos esclavos.

 

El pueblo era el encargado de administrar justicia, según la reforma de Efialtés, todos los años se escogían a 6000 personas que debían ocupar su lugar por turnos en los tribunales populares, llamados Heliea. Para estar dentro del grupo se debía contar con 30 años como mínimo, tener la ciudadanía y carecer de deudas con el Estado, una vez sorteados prometían respetar los decretos de la Asamblea y el Consejo, juzgar de manera objetiva y rechazar sobornos. En los tribnales griegos no existían abogados o fiscales, eran cada una de las partes las que se representaban a sí mismas, el acusador hablaba primero, y luego el acusado, el tiempo estaba establecido por la clepsidra (reloj) que marcaba unos tiempos equitativos para exponer el tema en cuestión, algunos de ellos estaban acompañados de su familia o hijos con la intención de menguar el ánimo del jurado, mientras que otros utilizaban discursos preparados de antemano por un logógrafo, éste conocía cuales eran los argumentos más convenientes en cada caso. Cada una de las partes llevaba consigo a sus testigos , que como en la actualidad tenían la obligación de decir la verdad, posteriormente y para finalizar se oían los alegatos de ambos.

 

El jurado se retiraba, y procedía a votar de manera secreta y por mayoría simple, después se emitía el veredicto, sin posibilidad de reclamar en instancias superiores, El jurado recibía un pecunio de dos óbolos, cinco para los miembros del consejo y cuatro para los arcontes.

Cuando no existía un acusador, se podía contratar los servicios de los llamados sicofantes, éstos se encargaban de encontrar los testigos, y presentar el pleito previo pago de enormes cantidades de dinero por sus servicios, incluso en algunas ocasiones podían presentarse en calidad casi de abogado defensor cuando el cliente era de relevancia, pero entonces la persona acusadora se encaragaba de contratar a otros profesionales para ejercer la contra. En Grecia no existía jurisprudencia para la evaluación de penas, sinó que el acusador fijaba la cantidad o la indemnización, nunca eran capitales desorbitados ya que si fuera así podía lograr el efecto contrario en el jurado.

 

Conclusión

Más de 2000 años hemos tardado en moldear la democracia hasta llegar al momento actual, a pesar de las dificultades, las guerras y las tiranías absolutistas, hemos conseguido globalizar en occidente un sistema político capaz de garantizar las libertades de todos los ciudadanos, y a pesar del boicot político a este sistema y aunque algunos quieran dilapidar sus funciones más básicas, coincidimos todos en que Grecia nos legó un esquema social único.