Templo de Zeus Olímpico en Atenas

 

Introducción

Estos años de crisis económica nos han servido para ver hasta que punto la burbuja de la construcción soportaba el tejido financiero del país. Te despertabas leyendo las noticias, con la esperanza de que no hubiera quebrado otra gran constructora dejando a medio hacer viviendas o edificios administrativos, dibujando en nuestras ciudades un nuevo modelo urbanístico, el "casi hecho" o como yo los llamo "barrios walking dead". Todas las ciudades disponen de estos espacios bordeados de vallas metálicas y digamos que Grecia tuvo el suyo aunque por motivos bien disitintos, el Templo de Zeus Olímpico en Atenas u Olimpeión. 

No nos quejemos, estoy segura que algún día esos terrenos áridos y abandonados de nuestras calles tendrán un buen uso, si el Olimpeion tardó en ser construído en su totalidad la friolera de 600 años, aun debe habitar en nosotros la esperanza! Aunque hay que aclarar que el templo seguro que usó materiales de mejor calidad y carente de pladur   :)

 

Localización

El Templo de Zeus Olímpico está situado en una zona estratégica, que le dota de unas vistas espectaculares de la ciudad de Atenas y de la propia Acrópolis, es una manera de señalar el dominio de Zeus sobre el mundo del hombre y de los Dioses, pero también es un elemento propagandístico y exagerado del tirano Pisístrato y su hijo Hipias que durante el s.VI a.C iniciaron la construcción.

Estas colosales construcciones tenían dos propósitos, el fundamental era remarcar el ego ateniense sobre otras potencias helenas, el segundo nos lo referencia el propio Aristóteles cuando nos indica que la mano de obra utilizada permanecía aletargada, fatigada y sin ganas de cuestionarse su política.

No obstante, y a pesar de esa motivación más política que desinteresada, no se le debe restar valor a un proyecto de estas dimensiones, el arquitecto que diseñó el Templo, debió realizar un ejercicio monumental en cuanto a cálculos de soporte de peso, ya que éste fue el templo más grande construído hasta la fecha y hasta bien entrada la ocupación romana. 

La demora en la construcción

La mala suerte, por decirlo de alguna forma, siguió desde sus inicios la construcción del Templo. Hipias, tirano de Atenas fue derrocado por el ejército espartano que lo sitió en la Acrópolis. Tras su exilio en la corte de Darío I, el gran enemigo Persa, se instaura una joven democracia encabezada por Clístenes, durante este periodo el templo en el que se habían colocado los cimientos sufre un parón en parte por un sentimiento de ostentosidad que parte de un gobierno tiránico que ya poco o nada tiene que ver con la sociedad Ateniense. 

Más de tres siglos después, en el 174 a.C, cuando los macedonios habían conquistado Grecia, Antíoco IV encarga los trabajos de reconstrucción del templo, el más grande hasta el momento, a un prestigioso arquitecto romano, pero 10 años más tarde muere quedando de nuevo el templo a medio construir. No es hasta la llegada al poder de Adriano en el s.II, y en parte debido a su pasión por lo heleno, cuando se reinician los trabajos finalizándose, esta vez sí, entre el 129 y el 131, o lo que es lo mismo 646 años desde que se empezó.

El templo

 

Una construcción como ésta, debía, cuanto menos, ser digna del tiempo, los esfuerzos y los dispendios que se destinaron. Y así fue, Adriano respetando la singularidad y tamaño del templo, siguió el proyecto inicial.

Sobre un basamento de 96 metros de largo por 40 de ancho se colocaron, atención....104 columnas de 17 metro de alto. No obstante el templo precisaba que las columnas fueran capaces de soportar el peso de los frontones y el tejado, por lo que fue indispensable colocar las columnas en filas triples en los laterales y dobles en los lados cortos.

Todo el conjunto fue contruido en mármol pentélico, garantizando la homogeineidad con el resto de los templos de la Acrópolis y que le dotaban de la misma tonalidad. Sus capiteles corintios fueron fuente de inspiración para los edificios romanos del s.I a.C en adelante, finamente decorados y creando un efecto de mayor altitud pues sobresale muy escasamente del diámetro de las columnas. El estriado refuerza la altura y la livianiza si cabe aun más la estructura.

Se sabe que la cella contó con una imagen crisoelefantina de Zeus encargada por Adriano, colocando una de su propia efigie cerca, con ello dejaba patente quién había ordenado y financiado la construcción.

Actualmente se contemplan algunas de sus columnas en pie, otras en cambio sucumbieron a posibles terremotos y a las expoliaciones de materiales, aun así no deja de impactar sus colosales dimensiones, dejando a la imaginación el cómo debió asombrar a quienes pudieron contemplarlo.

 

Conclusión

Al filohelenismo de Adriano, debemos agradecer que perpetuara un modelo de construcción griega y que fuera de alguna forma el vínculo entre aquéllos que iniciaran una latente democracia y nuestra moderna sociedad. Finalizó lo que nadie se atrevió a erigir, y nos deja un legado de un valor incalculable.

 

Mireia Gallego

Diciembre 2015