Hipatia de Alejandría

 
 

Introducción

Hay personajes que representan una excepcionalidad, sobresalen por un hecho, por una disciplina. Algunos de ellos, despuntan en el cénit de su juventud otros en cambio por una vasta vida acompañada de acontecimientos históricos de relevancia, en el caso que nos ocupa, hablamos de tres excepcionalidades unidas: Un personaje femenino, una erudita en varias materias, un momento histórico de gran importancia.

Hipatia es un ejemplo, un referente en muchos campos con independencia de su sexo, un pensamiento libre en un momento condicionado por la emergencia del cristianismo más férreo y sectario, la última de su serie, ella representó el final de lo femenino tal y como se entendía asi como el ocaso del pensamiento racional pagano.

A veces me pregunto, qué hubiera pasado si el pensamiento y la evolución de aquél momento no se hubiera frenado repentinamente, hacia donde hubieramos dirigido nuestro conocimiento?, cuál hubiera sido el desarrollo femenino? Hipatia es algo así como una mártir pagana, pero muy por encima de su agitada vida personal emerge con una fuerza potente; la inteligencia sobre los totalitarismos, la libertad sobre el control del pensamiento único. 

 

Orígenes

 

Hipatia nació entre el 377 y el 355 en Alejandría, ciudad egipcia totalmente helenizada durante más de 6 siglos y cohabitada por muchas nacionalidades y sensibilidades diferentes. En aquella época como también en los siglos anteriores, Alejandría se había erigido como una de las ciudades de mayor rango cultural, sede de la biblioteca más importante y capital de corrientes filosóficas y de escuelas de pensamiento, que habían permitido que ilustres hombres la visitaran para cultivar aspectos tan variados como la oratoria, la ciencia o la filosofía. 

Para entenderla debemos comprender su infancia, Teón de Alejandría, padre de Hipatia, era uno de los más reputados matemáticos y astrónomos de la época, pero también fue director y profesor de la Biblioteca del Serapeo, continuadora de la Gran Biblioteca de Alejandría, por lo que la pequeña se crió entre papiros y tratados de filosofía, matemáticas, etc...Teón lejos de relegar a su hija a una vida corriente de enseñanzas básicas, le enseñó el valor del conocimiento iniciándola en disciplinas variadas y explotando el intelecto de Hipatia, para ello le enseñó matemáticas, astronomía y filosofía especialmente el Neoplatonismo, corriente adoptada por Teón. Hay que entender que en aquella época estas materias estaban intrínsecamente relacionadas, despertando en Hipatia una curiosidad voraz que le llevó a viajar a Atenas y Roma para ampliar, más si cabe, unos ya notables conocimientos.

Con los años, Hipatia empezó a despuntar incluso más de lo que había hecho su padre, poniendo de manifiesto una gran capacidad para la enseñanza. De todas partes del imperio se desplazaban hasta Alejandría para escucharla, destacando de ella su sentido de la justicia, la sabiduría y su virtud. 

 

El Neoplatonismo

 
 

El Neoplatonismo tiene un papel fundamental en la personalidad de Hipatia, seguidora como su padre de esta corriente filosófica encabezada por el alejandrino Plotino un siglo antes, destaca por la búsqueda de lo UNO, como motor de existencia de todas las cosas, también referido en ocasiones como Dios y que carece de una descripción formal. Por otro lado Plotino argumenta que el nous o conocimiento vendría a ser una parte de lo Uno, con la misma equivalencia que el Sol y la luz, y por tanto la búsqueda del conocimiento alejado de los sentidos constituye un acercamiento a lo Uno. La tercera realidad que Plotino destaca es el Alma, entidad que dispone de dos variantes, una unida al conocimiento y la otra al mundo de los sentidos. Bien, Plotino, hombre místico, generoso y de vida ascética, fue el referente tanto de Hipatia como de su padre, siguiendo con devoción sus prácticas que les alejaban del lujo o del placer de lo material en clara consagración a la búsqueda de la sabiduría, este es posiblemente el motivo por el cual se considera que Hipatia era virgen y por el que ella renunciaba a los sentimentalismos en pro de una vida dedicada al conocimiento, aunque otras fuentes afirman que estuvo unida a Isidoro el Filósofo.

Con los años, Hipatia adquirió un protagonismo notable en los campos de las matemáticas, la ciencia, la educación y la filosofía, mejorando el astrolabio o creando el primer densímetro que permitía que no fuera necesario calcular la masa y el volúmen. Pero donde realmente despuntó fue en la docencia, siendo maestra en su propia casa de personalidades tan relevantes de la época como: Sinesio de Cirene, Orestes, Hesiquio de Alejandría, Teodosio, Teotecnio o Herculiano, entre muchos otros, que constataban el momento político y religioso de la época, donde el cristianismo y el paganismo convivían de forma tensa pero pacífica.

Hipatia al practicar el Neoplatonismo no suponía un peligro en sí mismo ya que sus creencias iban encaminadas a aspectos más profundos del conocimiento sin que se le conozcan prácticas paganas de adoración a los dioses helenos, pero aun así su alcance e impacto en sus alumnos cristianos no debió favorecer en nada sus relaciones con el patriarcado de Alejandría. 

La proclamación a finales del s.IV del cristianismo como religión oficial, dividió a las diferentes vertientes de la religión iniciándose un periodo tenso en el imperio, Hipatia seguía practicando sus clases magistrales a ricos y pobres, pero principalmente se constituyó como una fuerte influencia en las élites políticas que le solicitaban consejo aun habiéndose negado a bautizarse y convertirse al cristianismo.

Teófilo, patriarca de Alejandría, se había mostrado intransigente con el paganismo pero había sido capaz de calmar la sublevaciones continuas entre diferentes corrientes religiosas, iniciándose un periodo de cierta paz contenida y prosperidad económica, pero a la muerte de éste y tras una pugna entre Timoteo y el sobrino de Teófilo, Cirilo, es éste último el que se hace con el patriarcado, siendo mucho más radical en sus propuestas.


Tesoros Museo Británico (Astrolabio)

 

Cirilo, se mostró opuesto a las directrices del Patriarcado de Constantinopla, pero usó su poder económico para conseguir el respaldo de Roma, que veía peligrar el trasiego de grano desde Egipto. 

Cirilo y Orestes, éste último amigo de Hipatia y prefecto de Roma en Alejandría, se enfrentaron en una pugna personal y de poder, ya que aunque Orestes había abrazado el cristianismo se mostraba más respetuoso con paganos y judíos, algo que Cirilo no podía aceptar, así que el patriarca se rodeó de una guardia cristiana de 500 hombres que se dedicaron a implantar a la fuerza el cristianismo y a atacar a los herejes, incluyendo un ataque por sorpresa a Orestes en el que cayó herido.

A pesar de las tensiones de ambas personalidades, la política y la religiosa, ambas disponían del beneplácito imperial por lo que Cirilo y Orestes establecieron un consenso de no agresión al menos públicamente pero para entonces se había instaurado entre la población cristiana la opinión de que los motivos que enfrentaban a ambos era el poder político y social de Hipatia. 

Fue entonces cuando "un grupo de cristianos" encabezados por un tal Pedro, interceptaron el carruaje de Hipatia, la sacaron a la fuerza llevándola al que había sido el templo de Augusto (ahora basílica cristiana), desnudándola y dilapidándola hasta descuartizarla, para posteriormente arrastrar sus restos hasta un lugar de incineración, contaba entonces entre 45 y 60 años.

Aquél acto de vandalismo sádico y salvaje fue ignorado por Roma, ya que aunque no fue bien visto ni tan siquiera entre ciertos núcleos de poder cristiano, no podía castigarse a Cirilo, pues él se había mantenido al margen o no se podía probar su autoría o mandato. 

Si bien es cierto muchas fuentes contemporaneas y posteriores le acusan directa o indirectamente a él no fue el único asesinato de este tipo en Alejandría, lo que sí es necesario constatar es que Cirilo se beneficiaba y mucho de la muerte de Hipatia, bien a modo de presión a Orestes o bien como escarmiento público. A pesar que el emperador Teodosio II le quitó la guardia a Cirilo, éste volvió a recuperarla posteriormente, quedando patente que en cierta forma todo el mundo daba por hecho que Cirilo o sus secuaces de la fe habían tenido algo que ver en la muerte de Hipatia.

Ante la oposición de determinados grupos, Cirilo suavizó las relaciones con el poder político e incluso rebajó las persecuciones a las escuelas filosóficas de Alejandría que continuaron con sus doctrinas durante siglos aunque bajo la atenta mirada de los patriarcados sucesivos.

 

Conclusión

Siempre me ha fascinado la pintura mural que Rafael realizó en el s.XVI para decorar el Vaticano, "La escuela de Atenas" permite visualizar a los grandes pensadores de la antigüedad, reflejando en su aspecto y su gestualidad sus propias doctrinas. Y ahí entre Pitágoras y Parménides yace la imagen mágica de Hipatia, vestida completamente de un blanco virginal, siendo la única de todos ellos que mira a quién la contempla, como una exhalación, como una aparición mística, de perfil, solitaria, parece caminar entre todos ellos. Desconozco el motivo por el que Rafael la mostró con tal delicadeza, pero no pasa desapercibida.

Sin duda Hipatia ha representado un icono de la feminidad y la inteligencia, es un modelo de integridad moral difícilmente superable. Su razón fue más poderosa que su miedo siendo una auténtica defensora del conocimiento y relegando la religión al plano personal de elección del individuo. Jamás fue pagana, jamás fue cristiana, halló en todas las religiones a discípulos y a amigos y aun así la consideraron peligrosa y hereje, por su condición de mujer y de erudita.

 

Mireia Gallego

Junio 2016