Ad fines - Martorell


Pont del Diable - Imagen cortesía de JC
 

Introducción

Entre las poblaciones de Martorell y Castellbisbal, hallamos una pequeña joya que pasa desapercibida dentro de los monumentos romanos, de forma claramente injusta por cierto, es uno de esos rincones que permanece ajeno al paso del tiempo y que en cambio supuso una infraestructura básica para el trasiego de personas y mercancías durante siglos.

El llamado "Pont del Diable" en Ad Fines (Martorell) realmente se trata de un puente de origen romano construído en el s.I a .C concretamente en el año 10 a.C por tres legiones apostadas en Hispania: la X Gemina, la IV Macedónica y la VI Victrix, el motivo es bien sencillo, a pesar de que actualmente sortea un pequeño rastro del río Llobregat, en su momento, la construcción se hizo muy necesaria para poder garantizar el paso de mercancías sobre un río que en aquel momento ocupaba todo el ancho del puente. Caudaloso y cercano a la vía Augusta representaba un obstáculo que debía franquearse, siendo este puente el único en quilómetros que permitía cruzar las dos riberas.

 

Materiales y elementos constructivos

Lo que actualmente podemos contemplar es una serie de rehabilitaciones posteriores, el romano como puede verse en el modelo inferior que os he plasmado en la ilustración serían los cuatro arcos originales sobre una plataforma recta de 130 m, al más puro estilo romano, con el devenir de los siglos es más que probable que las inundaciones estacionales o aspectos meteorológicos dañaran la estructura central, por ello en el s.XIII, dentro del ya estilo gótico se eliminan los arcos centrales para construir en su lugar un único arco ojival que permitía mayor flujo de caudal. Esta nueva disposición de la construcción obligó a los arquitectos a incrementar su pendiente. 


Modelo de la variación

 

A pesar de esa rehabilitación posterior, actualmente se conservan los estribos originales, así como una inscripción en referencia a las legiones que se hicieron cargo de su construcción. Los sillares tienen un aspecto levemente rojizo, debido a que se construyó con areniscas rojas extraídas del Torrent de les Deveses, la caliza de color gris en cambio, recogidas de las canteras correspondientes a Castellbisbal, fueron usadas para el mortero.

 

Pont del Diable - Imagen cortesía de JC
 
 

A pesar que actualmente el puente supone un punto turístico y un encantador lugar para pasear, lo cierto es que muchas personas desconocen que una de las singularidades más bellas del puente está en uno de los extremos, el más cercano a la carretera nacional, su arco triunfal.

Este arco casi literalmente toca con la barrera de la carretera pero a pesar que el entorno no le hace justicia, no pierde su porte regio y elegante, seguramente fue construído en el s.II, en este caso la tonalidad es levemente diferente, más grisacea debido a que el material utilizado era arenisca bioclástica de la Cantera de Raimundet.

 

Arco 
 
 
 
 
 
 

El mito cristiano

Como no podía ser de otra forma, estas infraestructuras civiles romanas perdieron su nombre en pro de mitos cristianos, así como el acueducto de Tarragona o innumerables puentes en el territorio nacional, éstos sucumbieron a las leyendas de la historia que le relacionan con el Diablo para justificar de alguna manera las proezas de antaño, pero no por ello debemos obviar que el mito existe en el imaginario antiguo y que eso no degrada su importancia. El mito relata como el Diablo tienta a una anciana que cada día debe sortear el curso del río para recoger agua, ésta cansada y hastiada de hacer el mismo trayecto y soportar la pesada carga escucha como el Diablo le propone construir un puente a cambio del alma del primero que lo cruce, la anciana acepta la proposición, pero cuando el diablo se esconde entre la maleza para apoderarse de su preciada recompensa, la anciana saca del cesto un gato negro al que obliga a cruzar. 

 

Conclusión

No me cansaré de decir que nuestros pueblos  y ciudades disponen de pequeñas o grandes referencias a su pasado, sea de la época que fueren eso es totalmente irrelevante, y es tarea indispensable que las instituciones pongan a disposición de las administraciones locales los recursos que permitan darle al patrimonio un sentido cultural más que económico, aunque ambos aspectos estén ligados. Tarragona a través de sus yacimientos ha encontrado una fuente de ingresos culturales que reporta beneficios, qué impide a nuestras ciudades hacer lo mismo? 

Pero hasta que esta ilusoria intención se haga realidad, permitidme que lo dude y siga soñando, deberemos poner en conocimiento y difundir de forma generalizada, los elementos que conforman nuestra historia y que o bien son desconocidos o bien interesa que lo sean.

Martorell es mucho más que un peaje, sería gratificante que nadie lo olvidara.

 

Mireia Gallego

Septiembre 2015