Rimini y el Rubicón

 

Introducción

 

Rimini es una ciudad costera que representa en sí misma un valioso tesoro comercial y económico. Situada al Norte de Italia y rodeada de verdes campiñas, pertenece a la zona denominada Emilia Romagna, que engloba diferentes ciudades en un radio amplio de quilómetros y que incluye la zona de paso del Rubicón. 

La situación privilegiada de Rimini ofece la posibilidad de establecer un tráfico de mercancías desde todas las partes del imperio en dirección al este y a la zona norte y es por ello que la ciudad tiene una vasta historia de ocupación desde antes de la llegada de los romanos. 

Los terrenos pertenecientes a la ahora Emilia Romagna, engloban ciudades tan importantes como Bolonia, Parma, Módena o Rávena, pero su relevancia en época de la República es que marcaba la zona limítrofe entre los territorios romanos y los que pertenecían a la Galia, por lo que muchas de estas ciudades eran fronteras naturales con los bárbaros. 

Los romanos vieron el potencial geográfico que ofrecía la ciudad (llamada Arminum) elevándolo exponencialmente a través de la construcción del puerto marítimo. A pesar que éste era posiblemente uno de los ejes comerciales y económicos de la zona, lo cierto es que Arminum tenía otra ventaja y era que dos de las vías principales romanas confluían en la ciudad, la vía Emilia y la Vía Flaminia.

Estas calzadas romanas eran las encargadas de transportar las mercancías y el paso de ciudadanos desde el norte hasta la capital del imperio, la Vía Emilia iba desde Plasentia a Arminum (Rimini) y la Flaminia desde Arminum hasta Roma, viene siendo lógico pensar que Arminum fue un eje estratégico para todas las cuestiones que venían del Norte o de las fronteras con la Galia.

La fundación romana de la ciudad data del 268 a.C, durante las siguientes décadas la ciudad fue acrecentando su importancia a través del comercio y su nucleo de población fue ascendiendo. Hay tres aspectos que determinan su relevancia entre el s.I a.C y el s.II de nuestra era y esa información la proporciona los monumentos que afortunadamente han soportado los embistes del tiempo: el arco de Augusto, el puente de Tiberio y el anfiteatro.

 

Arco de Augusto

El arco de Augusto conservado en Rímini es el arco romano más antiguo que se conserva, a pesar de que los arcos se relacionan más con propagandas triunfalistas, éste tiene más que ver con la celebración de la pax romana. En un momento en que los conflictos bélicos habían cesado definitivamente, el senado ordena la construcción de esta puerta de entrada a la ciudad desde la vía Flaminia en honor al príncipe, quizás su importancia no reside tanto en el conjunto sino en el simbolismo de los elementos decorativos y su significado general.

El arco estaba adosado a las murallas defensivas de la ciudad, pero es en este momento cuando el enorme vano central se convierte en puerta de acogida para los transeúntes. Confeccionado en mármol de Istria, rebosa sencillez y majestuosidad, dos columnas corintias flanquean los laterales del arco soportadas por un podio que eleva la sensación de resistencia y de altura.

 

 

Sobre el enorme vano, se adivinan medallones con las representaciones de los Dioses principales, mirando hacia Roma (Júpiter y Apolo) en el lado opuesto Neptuno y la diosa Roma. Las elecciones de los Dioses en ningún caso son decisiones aleatorias, Júpiter representa el poder y la autoridad, Apolo la protección y el arte, Neptuno el mar y la protección de los puertos y Roma el custodio de la ciudad madre, sobre el ático del arco, posiblemente sobre una cuádriga, se erigía la figura de Augusto vencedor, eliminada en la Edad Media para rematarla con el aspecto actual. De alguna forma se intentaba dotar al príncipe del halo poderoso y pío que requería su nueva condición, visible para todos aquellos que viajaban de un lado al otro del imperio romano.

 

Restos de las murallas

 

El puente de Tiberio

A pesar que ordenó su construcción el propio Augusto, la muerte le llegó antes de verlo acabar. Su sucesor Tiberio fue el encargado entonces de finalizar la tarea en el 20 de nuestra era, motivo por el cuál coloquialmente adoptaría su nombre por encima del de Augusto. 

Para su construcción se empleó la misma y delicada piedra que se había utilizado para la creación del Arco de Augusto con ello se mantenía el mismo estilo y se integraban las construcciones bajo un mismo acabado. El puente está formado por 5 arcos de medio punto que decrecen en tamaño cuanto más se acercan a las orillas, ello permite reconducir la fuerza de la corriente centrando un mayor caudal en el interior y aligerándola en los extremos.

Un maravilloso detalle que se conserva de este puente son las inscripciones que recubren las paredes interiores que dan a la calzada repletas de referencias al emperador. Es decir, el transeunte mientras recorría el puente podía entretenerse en una lectura propagandística que ensalzaba su gloria, gracia y piedad. 

 

 

La necesidad de mantener el puente permitió que durante siglos permaneciera en pie, milagrosamente los bombardeos que asolaron Rímini durante la segunda Guerra Mundial no fueron suficientes para destruirlo por lo que en el 2014 se cumplieron 2000 años desde el inicio de su construcción.

 

El anfiteatro romano

En el s.XVIII se encargó la realización de una obra a un constructor local, el hombre apresurado a realizar el trabajo encomendado empezó a cavar sin sospechar que el lugar estaba ocupado por uno de los edificios romanos más importantes de Rímini, el anfiteatro. Durante los años posteriores se perdió el interés por el yacimiento hasta que en el 1843 se reanudan los trabajos de extracción y limpieza del conjunto.

Arqueológicamente, el anfiteatro demuestra dos cosas, la primera es la relevancia de la ciudad en el conjunto del imperio en el s.II y la segunda el número de población que habitaba la zona. Si tomamos como referencia sus medidas 117 m x 88 m y su aforo 10.000 personas, observaremos que demográficamente Arminum estaba dotada de un censo amplio de población o en otra clase de lectura que era un lugar de flujo constante de personas.

 

 
 

Formada por 4 anillos concéntricos seguía el patrón establecido por los estándares romanos. Dotada de rampas, pasillos y vomitorios el Anfiteatro permitía la evacuación rápida del recinto. La arena diponía de las mismas dimensiones que las del Coliseo, aunque su capacidad de aforo no fuera la misma.

Los saqueos posteriores, el uso de sus materiales para nuevos edificios y los bombardeos durante la segunda guerra mundial borraron definitivamente algunas zonas que aun eran visibles. 

 

El Rubicón: el río que cambió el futuro de Occidente

A pesar que el Rubicón no es propiamente un río de Rimini, sí que se situa en la Emilia Romagna de la que Rímini forma parte. 

El Rubicón no es un río que destaque de forma significativa, de hecho vendría a ser un simple y caudaloso río de color arcilloso que permite un flujo constante de buenas cosechas en los márgenes de su cauce, pero históricamente el Rubicón marca un punto de inflexión en la historia de Roma y por tanto de Occidente.

 

 

El río era la frontera natural que marcaba el límite entre el territorio romano y la Galia Cisalpina, esa distinción obligaba a las legiones que se enfrentaban en territorios bárbaros a ser disueltas por el general en ese punto, ya que estaba prohibido entrar armado en suelo romano.

 

Los precedentes

Durante los años que le llevaron a la conquista final de las Galias, César iba escribiendo sus notas y cartas al senado explicando los éxitos conseguidos para gloria de Roma, eso le procuró un respaldo mayoritario de la plebe que adoraba ante todo las hazañas de su general.  

No obstante el orgullo de unos significó el recelo de otros, porque si bien la plebe estaba pletórica con sus logros, el senado y en concreto Pompeyo Magno, cónsul único en ese año, urdían una trampa que dejaba en jaque a César y que consistía en lo siguiente: 

Para ser nombrado cónsul se debía estar en Roma para solicitar el cargo en persona, debido a que César estaba en las Galias no podía ser nombrado como tal, por lo que solicitó a Pompeyo que se le renombrara cónsul "in absentia" (en ausencia), pero Pompeyo y demás senadores de su simpatía firmaron una ley por la cual una vez concluyera su consulado en Marzo, debería volver a Roma despojándose de su "imperium" y sus legiones, yendo en su lugar otros gobernadores nombrados desde Roma. Esto significaba que una vez que César volviera a Roma le podrían acusar de traición o de cualquier otra causa, condenándole al exilio, esa era una manera muy "legal" de eliminarlo de la política romana. Pero César, que sabía la trampa porque mediante misivas recibía la información de sus aliados en Roma, decidió que no había otra manera de entrar en Roma si no era por la fuerza, así que se acercó al Río Rubicón  y recitó su famosa frase "alea jacta est" (la suerte está echada), lo cruzó con el total de las legiones y entro en terreno romano. Esta frase famosa pudo no haber sido la que pronunció originariamente ya que otros datos escritos apuntan que lo que dijo fue: "que los dados vuelen alto" o "que empiece el juego" una frase originaria de una comedia griega y que designarían el carácter de destino y suerte que obsesionaron a César toda su vida.

A lo largo del curso del Rubicón, se hallan inscripciones, estatuas y bustos de César que marcan la importancia del río para el destino no sólo de los habitantes de las zonas bañadas por el río sino para todo el sistema político conocido hasta entonces.

 

 
"Cayo César dictador, cruzó el Rubicón por estre tramo con sus soldados hacia la Guerra Civil"