Esclavitud

Introducción

Adentrarse en la esclavitud desde una perspectiva actual es una tarea difícil, entre otras cosas porque de los pocos aspectos en que la evolución histórica ha ido a mejor es en cuanto a los derechos individuales del ser humano. Al menos eso es lo que a priori pensamos, pues si analizamos la situación de muchas personas en países del tercer mundo no está tan alejado del sistema esclavista incluyendo a los más pequeños, y en el primer mundo disponemos de contratos laborales que se asemejan más a un sistema de vasallaje que a un acuerdo de trabajo, así que con la esperanza puesta de que los años recoloquen la situación, aboradaré las clases de esclavismo en Roma.

 

Tipología del esclavismo

No había un sólo tipo y las situaciones vividas no eran en ocasiones tan horribles como pensamos, puntualizo, si bien es cierto que el esclavo no disponía de derechos y que depende totalmente de la actitud del dómine, en Roma existieron grupos de esclavos que ahora serían considerados interinos y que contrariamente a lo que se piensa no padecían maltrato físico, es el caso de los 500 esclavos de Plinio el Joven, a los que tenía en gran estima.  Pero también es objetivo pensar que muchos fueron objeto de maltratos continuados tanto físicos como psíquicos, que acabaron en auténticas tragedias personales. Las medidas adoptadas tras la rebelión de Espartaco, en parte, instigaron la mejora social de este colectivo a las que se les sumaron otras en los s.I y II.

Los esclavos propiamente dichos acostumbraban a ser prisioneros de guerra de las ciudades conquistadas por las legiones, o bien niños romanos abandonados en la calle y recogidos por el adoptante convirtiéndolo inmediatamente en esclavo, incluso también se deio el caso de ciudadanos romanos nacidos libres pero que a causa de su pobreza vendían su libertad a cambio de cobijo y comida.

Por otro lado estaban los libertos que eran antiguos esclavos manumitidos, es decir, que su amo le había otorgado la libertad, bien cuando éste fallecía (dejando constancia en el testamento del difunto), o bien en vida en agradecimiento por los servicios prestados (en menor cantidad), muchos de ellos eran liberados cuando se hacían mayores y ya no podían prestar servicio.

Tanto unos como otros no poseían la tan ansiada ciudadanía romana, o lo que es lo mismo, no poseían los derechos del ciudadano libre, como puede ser votar en el senado o participar activamente con cargos públicos. En el caso de los libertos eran sus descendientes, los que ya nacían con plenos derechos, no obstante siempre era pesada la carga del nombre pues un liberto asimilaba el nombre de quién había sido su amo, y por lo tanto era conocido quién provenía de una familia aristócrata libre y quién descendía de un liberto.

 

 

En la antigüedad el esclavo era un fiel servidor de su patrón, de él dependía realizar las tareas asignadas por la mañana que podían ser meramente caseras: encargarse de la cocina, limpiar, etc...o bien eran los encargados de gestionar los negocios y la economía de su patrón, esta tarea reportó muchos beneficios a los esclavos, ya que aunque les dieran la libertad en la mayoría de los casos continuaban ejerciendo de contables, o realizando las recaudaciones, y en el mejor de los casos el conocimiento empresarial de éstos facilitaba la apertura de negocios cuando dejaban de ser esclavos para ser libertos, en parte con el dinero que les dejaba su amo cuando moría, o lo que conseguían ahorrar durante años de trabajo. Durante la época imperial, los esclavos pasaron a ocupar cargos de gran importancia dentro de la corte, los emperadores hacían uso de sus servicios incluso para gestionar el tesoro público y su opinión pasaba a ser de gran importancia para la resolución de problemas, algunos de ellos incluso llegaron a ser la mano derecha del emperador, algo que no fue bien visto, por la sociedad romana de la época.

Un esclavo no tenía en principio derecho a casarse, pero una legislación posterior les permitió casarse entre ellos, siempre y cuando ambos fueran esclavos, los hijos de esta unión serían propiedad del patrón y a cambio éste se encargaría de su manutención y bienestar. Los padres no tenían ningún derecho sobre el hijo.

 

Las relaciones que se establecieron entre los esclavos y sus patrones fueron de índoles bien diferentes, en la república era legal y normal azotar a un esclavo e incluso matarlo, aunque afortunadamente era una minoría, fue ya en la época de Adriano cuando los esclavos empezaron a disfrutar de una cierta protección legal con leyes que prohibían el asesinato de un esclavo. Aún así, estas relaciones que en muchos casos eran de por vida establecieron lazos muy fuertes entre ambas partes, hay que entender que un niño esclavo crecía con los hijos del patrón, y aunque si bien había un distanciamiento de clase, no es menos cierto que las relaciones de amistad y respeto fueron muchas y muy diversas. Existe en Pompeya, un mosaico donde se nos muestra una doncella en la cama durmiendo al lado de su esclava, es decir, compartían toda una vida, y era normal que éstos durmieran en la alcoba, algunos dentro y otros en la puerta. Algunos esclavos eran los encargados de la seguridad de la familia, ya que en Roma un aristócrata o una familia acomodada no podía salir si una corte de personas.

 

Existía, como no, un derecho no escrito a que el señor usara los servicios sexuales de los esclavos, siempre mantenidos de una manera muy discreta y sin vagas promesas, es decir, un esclavo nunca jamás podía casarse con un patricio, ni tampoco los hijos de estas relaciones tenían el apellido paterno, ya que no eran hijos legítimos en ningún caso. Únicamente, a la muerte de la esposa, se la podía suplir con una esclava, en condición de concubina, pero sin posesión de ningún derecho legal, ni podía ejercer como matrona, ni tan siquiera podía tener hijos legítimos. En algunas lápidas romanas se han hallado estatuas que muestran la esposa, el marido, y la concubina, pero siempre a un nivel afectivo, jamás con la categoría de esposa de...

Algunos emperadores hicieron de la corte un auténtico harén de concubinas, con preferidas y esporádicas pero aunque eran conocidas a nivel social estas actividades, todo quedaba como un mero capricho del emperador. Eso sí, aunque no era del agrado de los nobilitas el acercamiento a los esclavos, se tenía una cierta moralidad respecto al trato que se les debía ofrecer, una amo duro pero bondadoso era bien acogido frente a la tiranía o la crueldad.

Las familias romanas tenían al principio un mínimo de uno o dos esclavos en casa, pero en la época imperial proliferaron tanto que no era extraño que familias como la de Plinio el Joven contara con 500, y el propio emperador poseía alrededor de unos 20.000 que incluían los que gestionaban ciertas tareas en las provincias, cuantos más esclavos mayor status social y económico. El emperador poseía un esclavo para su toga de día, otro para su toga de tarde, otro que se encargaba de sus sandalias, otro de sus masajes, otro de sus postres, otro del agua, otro del vino, otro de la carne, otro del pescado, otro de limpiar la cubertería, otro de limpiar la plata.... en fin por cada pequeña cosa poseía un esclavo, así que aquellos que intentaban emular al emperador debían como mínimo tener una cifra de unos cuantos centenares.

En Roma no existió una clase media como ahora, aunque esta clase podría corresponder a los libertos que se convirtieron en mercaderes, comerciantes o alfareros, algunos de ellos con tanto éxito que poseían más dinero que algunos aristócratas, incluso se codeaban con ellos, pero una sociedad tan clasista seguía viendo con malos ojos los orígenes de ese liberto venido a más. En la época imperial siglo I y II d.C, los emperadores tuvieron que hacer leyes que facilitaran la libertad de los esclavos pues era tal la cantidad de esclavos que sobrepasaron en gran manera al número de ciudadanos libres, el único problema es que posteriormente tuvo que regularse otra ley por la cual había una cantidad máxima permitida de esclavos que se podían liberar.

A modo de conclusión podemos decir que aunque la designación de esclavo tiene en nuestros días un tono peyorativo, en la antigüedad constituían la clase obrera, la única diferencia es que ahora poseemos derechos constitucionales que en épocas anteriores no tuvieron, pero no olvidemos que la esclavitud ha perdurado hasta hace menos de un siglo y que muchos de los derechos laborales son de hace unas decenas de años, por lo que debemos afrontar que esa esclavitud era la equivalencia a la clase obrera actual.