Esquilo

Esquilo nació en el 525 a.c en Eleúsis. Fue el primero de los más grandes dramaturgos que ha dado Grecia y el predecesor de al menos dos de los más importantes que Grecia dió a posteriori, Eurípides y Sófocles.
Se sabe que en su juventud luchó en las grandes batallas que enfrentaron a Griegos con los Persas, como fue la batalla de Maratón o la de Salamina, y ello le influiría de manera significativa en sus obras. De la gran cantidad de tragedias que escribió, se le conocen unas 79, se han conservado siete de ellas, que explicaremos brevemente. El sistema antiguo estaba basado en una obra dividida en tres, una trilogía escenificada, con intervenciones corales y con gran sensibilidad poética en los momentos culminantes.

 

Los Suplicantes: de esta obra se conserva sólo una parte de la trilogía que básicamente es de tipo coral, el tema se relaciona con el matrimonio de las hijas de Danao.

 

Los Persas: recoge una tragedia sobre la batalla de Salamina en la corte de la madre del rey persa Jerjes I.

 

Los siete contra Tebas: Trata sobre el conflicto de los hijos de Edipo por el trono de Tebas

 

Prometeo encadenado: representa el castigo al que somete el Dios Zeus a Prometeo.

 

La Orestiada: aquí se engloban sus tres obras más importantes, una trilogía que recoge las obras Agamenón, Las Coéforas y las Euménides. La trama transcurre cuando después de 10 años Agamenón regresa de la guerra de Troya. Su mujer Clitemnestra y el amante de ésta Egisto, deciden asesinar a Agamenón y acabar con su vida. Orestes, hijo de Agamenón, venga el asesinato de su padre a su llegada a Argos matando a su madre, por lo que es acusado por las erinias a comparecer en el tribunal Areópago. No obstante, la diosa Atenea intercede en su favor y evita la condena de los Dioses.

 

Esquilo supo manejar de una manera soberbia los temas que caracterizaban las tragedias de la época, en sus obras aparecían hechos históricos de la Grecia de su época o anterior así como la introducción simultanea de mito y leyenda personificada en las figuras divinas. Si a esto se le añade la catarsis a la que en sus obras sometía al espectador, tendremos la tragedia perfecta. La reflexión de los hechos que se producen en sus obras hace que el hombre tome parte del significado de justicia, entienda la naturaleza moral del ser humano, y suscriba su indefensión ante un destino manejado por Dioses que imparten justicia y moral a los hombres.

Esquilo falleció en Gela (Sicilia) en el 456 a.c. 20 años antes de que la Guerra del Peloponeso enfrentara a los Griegos. Tal fue su importancia que en Sicilia le erigieron un monumento en su recuerdo.