Isla Tiberina

Introducción

Es difícil pasear por Roma y no ir a parar al Tíber, es una tarea imposible, el zigzagueo caprichoso y el hecho que en ambas orillas se encuentren monumentos emblemáticos, hace que su curso se muestre como la gran espina dorsal romana. El Tíber es la vía romana no asfaltada más importante del mundo antiguo, si a eso le sumamos los innumerables puentes, se convierte en paso obligado para contemplar de manera excepcional, porqué se escogió éste y no otro lugar, más si cabe si tenemos la oportunidad de disfrutar de sus vistas de noche.

Pero curiosamente, muy cercano al foro Boario, hallamos una extensión de tierra, formando una isleta en medio del río a la que los romanos denominan Isola Tiberina.

 

Tradición

Tesoros del Museo Británico
 

Los romanos quisieron dar explicación a esta extensión de terreno otorgándole un mito o un relato a su creación, hay dos versiones de la historia pero en cualquier caso siempre hacen referencia al último rey de Roma, en una, la isla se forma por los sedimentos acumulados sobre el cuerpo de Tarquinio arrojado al río por su actitud tiránica, en la otra no se habla del cuerpo sino del trigo arrojado y que el rey se había apropiado. En cualquier caso para los romanos esta isla representaba un mal recuerdo de su pasado y por tanto fue considerado un lugar maldito, un lugar aislado donde el buen romano no debía posar sus pies, sólo aquéllos condenados podían morar su tierra.

 

 

Durante muchos años la Isla Tiberina permaneció apartada del uso romano, era el lugar a evitar, pero en época republicana s.III a.C la gran peste azotó Roma con dureza, así que ante el aluvión de muertos y enfermos el senado consultó los libros Sibilinos, interpretándose que se debía consagrar un templo al Dios de la medicina Esculapio. Una delegación viajó a Epidauro para conseguir el beneplácito del Dios y cuando el barco retornaba del viaje y ascendía el Tíber, se vio una serpiente que desde la barca surcaba el río hacia la isla Tiberina. Ese hecho y la simbología que representaba la serpiente (icono del dios) hizo que se construyera el templo en la isla.

Casualmente, una vez construído el edificio, la peste amainó, por lo que la población y el senado inició un proceso de embellecimiento de la isla, en la que se añadieron los muros laterales, y se construyó una estructura que se asemejara a la de un barco, así se levantó una proa y una popa artificial, se usó un obelisco que simulara un mástil y se cubrió de mármol los edificios sagrados, el aspecto desde cualquier parte de las orillas del Tiber simulaba el de un barco, el mismo del que había partido la serpiente. 

 

Tesoros del Museo Británico
 

Ciertamente, el aspecto debió ser impresionante, tanto para aquellos que surcaban el navegable Tiber como para los que paseaban por sus orillas, los puentes permitieron que los romanos asistieran al Templo a ofrecer libaciones para la cura de enfermedades que asolaban a sus parientes y que mostraran sus respetos en épocas en que las epidemias azotaban la ciudad.

 

 

Con el devenir de los siglos la isla se convirtió en fortaleza, siendo utilizado su mármol como cantera y sus edificios transformados en otros más defensivos, aun así permaneció siendo un lugar de referencia en la sanidad romana, pues los hospitales siguieron construyéndose en la Isla Tiberina hasta la actualidad.

 

Conclusión

 

Es curioso que esa porción de terreno de 300 metros significara tanto para la antigüedad y es más curioso aun que a día de hoy muchos de sus habitantes acudan a su hospital sin saber que siguen perpetuando una tradición de más de 2000 años. Quién sabe si Asclepio (Esculapio) sigue morando su isla Tiberina.

 

Mireia Gallego

Mayo 2016