21 de Abril del 753 a.C

 

Recuerdo bien, cuando tras salir al balcón de la habitación de mi hotel en Roma, giré mi cabeza y contemplé por primera vez los restos del Palatino, lloré...No pude más que emocionarme en silencio y sonreir, era un sueño cumplido, el origen de una vocación de por vida y la sensación de que todos los años de lectura y pasión habían valido la pena...es difícil explicarlo, aun evocándolo en mi recuerdo.

Ese mismo día, tras visitar los restos de lo que para mí era uno de los viajes más importantes de mi vida, pude descansar tranquila pensando que lejos de frustrar un amor platónico, no había hecho más que avivarlo con la mirada. Mi amor por Roma es profundo y mi empeño de difundir esa pasión es ferreo.

El 21 de Abril del 753 a.C, nacía una seña de identidad, emergía del pomerium una civilización que cambiaría el mundo, no sólo por su practicidad y creacionismo, sino por lo que también significó para la difusión de otras culturas menos conocidas. Fue brazo ejecutor y difusor de otras, fue el comienzo de una nueva forma de entender las sociedades y vino para quedarse.

 

El legado romano

Aunque hay un empeño en dar por muerta a Roma, el sentido común y la experiencia, me dice que está emergiendo con fuerzas renovadas.

Las administraciones disponen de una fijación obsesiva en apartar de la educación el conocimiento clásico, seccionándolo con dureza, pero frente a esas propuestas que denotan una manifiesta incultura, existen cientos de grupos, asociaciones, blogs, webs... que hacen posible cada día que los jóvenes y no tan jóvenes sigan disfrutando de su propia historia y lengua.

 

La historia y colonización romana estableció unos cimientos sólidos y fuertes que fueron el tejido para seguir evolucionando, y a pesar de la intención de dotarle de una menor relevancia, lo cierto es que persiste en casi todos los estamentos sociales, personales, y administrativos de nuestras modernas civilizaciones. Roma fue un virus potente, responder a qué hubiera pasado si no hubiera existido es como poner vacíos a la historia, a nuestra sociedad, porque lo impregnó todo y cambió substancialmente nuestra percepción colectiva.

 

 

El desternillante video de los Monty Python en "La vida de Brian" ilustra de forma perfecta lo que los romanos significaron para Occidente, su organización fuertemente arraigada a su personalidad, la ambición de sus dirigentes y su percepción de la grandeza de su sociedad permitió que se estableciera en las zonas ocupadas de forma progresiva y extendida en el tiempo, hecho que propició que se diluyera con las ocupaciones posteriores pero no desapareciera.

Dentro de ese contexto, el mito de Roma influyó en las dictaduras del s.XX como modelo de disciplina y ocupación militar, sus símbolos volvieron a emerger para ser ensombrecidos por una meta sádica y enferma propiciados por Hitler, pero a lo largo de los siglos es de ley volver a recolocarla en la historia como ejemplo de aquéllo que se debe y de lo que no se debe hacer. Roma nos enseñó lo mejor y peor de la historia, los problemas derivados de un senado corrupto y el nombramiento de un dictador, las vanalidades y fruslerías de algunos emperadores, el sentido común y las capacidades militares de los primeros hombres de Roma como Marco Aurelio o Trajano... Es, en esencia, la constatación de que la historia es cíclica y que los errores se repiten una y otra vez. 

 

Roma es un ideario, un sueño de luces y sombras, un tablero de ajedrez con centenares de piezas, es el modelo de sociedad más reproducido, preservamos las leyes, el urbanismo, parte de su arquitectura, sus celebraciones, su modelo político y hasta sus cargos públicos. El devenir de los siglos lo ha perfeccionado pero esencialmente no ha sufrido modificaciones quizás porque sigue estando vigente, quedando patente que se constituye como una organización atemporal.

La incapacidad de crear nuevos sistemas ha propiciado que muchos se hayan atribuido tales logros. No, seamos justos, otorguemos la autoría a quién la tiene, continuemos difundiendo sus logros y miserias, con la meta puesta en ofrecerles la justicia histórica que merecen, que merecemos. Porque al fin y al cabo no se trata de ensalzarlos como civilización, sino de entender que somos parte de un tejido multicultural que incluye, griegos, fenicios, púnicos, romanos, musulmanes... y que todos ellos nos llevaron a lo que somos, a lo que pensamos o en lo que creemos.

 

 

El 21 de Abril no es una fecha, es un punto de inflexión histórica, es por ello que tal día como hoy quiero felicitar a las miles de personas que cada día, destinan parte de su tiempo en difundir el legado romano, a los grupos de recreación histórica que permiten que los más pequeños disfruten con sus demostraciones y sueñen con ser gladiadores o soldados, a los centenares de documentalistas que cada día buscan entre la gran amalgama de artículos y noticias aquéllas que pertenecen a nuestra historia difundiéndolas en sendas cuentas de Twitter o Facebook, a los hombres y mujeres que escriben, investigan, leen y apuestan por los péplum, a las decenas de asociaciones que a título propio y con sus propios medios económicos luchan porque la educación clásica no quede relegada al olvido, a los profesores de latín y griego que reman a contracorriente para motivar a sus alumnos...A todos ellos gracias! 

 

Mireia Gallego

Abril 2016