Los origenes de toda historia

 

Para entender los orígenes de Roma se ha de entender el carácter romano, es decir, debían ensalzar sus orígenes tal y como sus homólogos griegos lo habían hecho anteriormente. Para ello dotaron a su historia de un halo de misterio y mitología que les servía para dos cosas, la primera para tomar un punto de partida y la segunda para crear fábulas con las que sentirse identificado.

No dejan de ser cuentos con moraleja o medias realidades envueltas en fantasías pero aun así era una manera de afianzar un origen divino al que posteriormente fue el gran Imperio Romano.

Lo que entendemos por Roma no era otra cosa que un territorio del Lacio, Roma está rodeada por 7 colinas que en el s.VIII a.C estaban ocupadas por diferentes tribus, principalmente de influencia etrusca. Estas tribus mantenían un sistema de convivencia entre ellas que a veces se veía alterado por diferentes enfrentamientos locales, pero el territorio que entendemos por Roma era simplemente una extensión cubierta de agua pantanosa.

 

el mito

Se cree que Eneas, príncipe troyano en su periplo tras la Guerra de Troya, llegó a las costas itálicas con su hijo Anquises, éste último fue quien fundó la ciudad de Alba Longa a orillas del río Tíber. Generación tras generación los descendientes de Anquises habían gobernado esas tierras, dos de sus descendientes con derecho a gobernar fueron Númitor y Amulio, estos dos hermanos iniciaron una pugna por el poder en el que Amulio salió vencedor tras derrocar de forma deshonrosa a su hermano del trono, pero Amulio temía que los descendientes de Númitor con los años le arrebataran el poder, por lo que obligó a la hija de Númitor y sobrina, Rhea Silvia,  a convertirse en sacerdotisa de Vesta para que no pudiera tener descendencia, ya que las sacedortisas debían ser vírgenes.

No obstante, los Dioses quisieron que Amulio pagara por su vileza y el Dios Marte fecundó a Rhea Silva, dando a luz a los dos gemelos más conocidos, Rómulo y Remo. Temiendo su madre que fueran sacrificados por su tío, colocó a los bebés en una cesta de mimbre (ver paralelismo con Moises) y dejó que fueran río abajo, con la esperanza que pudieran sobrevivir. Casi en la desembocadura del Tíber al mar, la cesta quedó atrapada en la orilla donde bebía una loba llamada Luperca, ésta al oir los llantos de los pequeños, los llevó a su guarida situada en el monte palatino y los amamantó durante meses.

Al cabo del tiempo, un pastor encontró a los niños a los que cuidó junto con su mujer como hijos propios durante años.

Pasado el tiempo, y en un "giro del destino", los dos hermanos derrocaron a su tío Amulio volviendo a recolocar en el trono de Alba Longa a su abuelo Númitor.

Los hermanos por su parte, y en agradecimiento a Luperca, fundaron una nueva ciudad, para ello se sirvieron del vuelo de los pájaros, un augurio muy  extendido en aquella época. Rómulo vió el vuelo de doce buitres sobre el Palatino y trazó bajo ellos un rectángulo con un arado al que le dio un carácter sagrado, Remo que también había visto sobrevolar los buitres en otra zona, increpó a su hermano indicándole que la ciudad debía estar en la otra colina, la disputa de los hermanos llegó en el momento culminante cuando Remo, retando la decisión de su hermano de matar a quién cruzara los límites que había marcado, cruzó la linea. Rómulo en un ataque de ira mató a su hermano quedando como único regente de la nueva ciudad que nacía el 21 de Abril del 753 a.C, ROMA.

Pasado el tiempo Roma fue haciéndose un hueco entre las tribus cercanas, no obstante aunque la ciudad había crecido con la incorporación de nuevos ciudadanos venidos de otras zonas, lo cierto es que tenían escasez de mujeres, por lo que Rómulo ideó una forma de atraer a mujeres con las que tener descendencia. Con el pretexto de unos juegos dedicados al Dios Neptuno, invitó a todas las tribus cercanas para participar, los Sabinos, acudieron con sus mujeres e hijos, así que en el momento en que se celebraba un banquete, los romanos aprovecharon para raptar a las mujeres y deshacerse de los varones, haciéndolos huir.

Las mujeres aceptaron su nuevo destino como esposas romanas con resignación pero lograron hacerse un sitio en la ciudad. Con los años y cuando los Sabinos lograron reagruparse marcharon hacia Roma para enfrentarse a los Romanos, para ello utilizaron a Tarpeya, una mujer Sabina que traicionando a sus captores murió bajo el peso de los escudos. (De hecho la conocida Roca Tarpeya, posteriormente fue el lugar donde se arrojaron a los traidores de la patria).

Cuando la batalla estaba en su punto álgido, las mujeres se pusieron en medio de ambos bando alegando que no podían permitir que los Romanos mataran a sus hermanos y padres Sabinos ni que los Sabinos mataran a sus esposos e hijos. Viéndose en una peligrosa encrucijada, ambas partes llegaron a un acuerdo de paz que mantuvieron durante mucho tiempo, estableciéndose una regencia compartida con Rómulo hasta la muerte del regente Sabino, tras la que reinó en solitario.

 

Rómulo fue el fundador, pero históricamente también fue el primer rey de Roma, sistema que se perpetuó durante el reinado de los otros 6 reyes.