Alimentación

 

A pesar de la creencia que los romanos comían compulsivamente en grandes banquetes suntuosos, lo cierto es que no deja de ser un tópico.
Si hay que ser realistas diremos que efectivamente las clases pudientes de la Roma aristocrática destacaban por sus magníficos manjares a veces decorados de manera algo grotesca pero cuando hablamos de las clases sociales menos adineradas la cosa cambia y mucho.

Roma era un imperio  de tal manera que no solamente comercializaba con productos de la propia tierra sino que importaba de los países conquistados y de lejanas zonas orientales los productos que necesitaban. De Hispania se exportaba la salmuera con la que se sazonaban los huevos, de Galia la charcutería, de Oriente las especias, limones Africanos, dátiles y ciruelas de oriente, etc... así mismo se abastecían de las explotaciones agrícolas de su propia región, una de las más importantes sin dudas fue la Isla de Sicilia convirtiéndose en el "granero de Roma" y por la que tuvieron que luchar para mantener a salvo de los piratas, prueba de eso son las incursiones en época de Pompeyo Magno.

Lo cierto es que Italia proporcionaba las aceitunas, vino, aceite, fruta, queso y carne que necesitaban, asimismo la pesca en el Mediterráneo proporcionaba el abastecimiento de pescado y marisco. Por los escritos de la época debemos pensar que la dieta de un romano se basaba principalmente en pan, aceitunas, queso y frutos secos, a los que echaba mano a lo largo del día y no de una manera copiosa. Primero analizaremos las diferentes comidas del día y lo que se incluían en las mismas, luego y de manera breve hablaremos de los platos que ocupaban una cena opulenta aristocrática de los que tenemos constancia a través de escritos de la época.

A pesar que se tiene conocimiento de las tres comidas del día : jentaculum , el prandium y la cenae, lo cierto es que la mayoría de los romanos se saltaban alguna de las dos primeras, porque para ellos la principal era la Cena, en ésta se establecían lazos fraternales y se disfrutaba de una velada tranquila sin los rigores del trabajo, por lo tanto era en esta última donde los cocineros o esclavos se esforzaban más.

 

el ientaculum o jentaculum (desayuno)

El ientaculum se correspondía con el desayuno o lo que es lo mismo la primera comida del día, hay que tener en cuenta que el romano se levantaba muy pronto por lo que no era normal hacer comidas copiosas, todo lo contrario, por lo general eran bastante simples y casi siempre tomadas de pie, consistían en pan untado con ajo o sal o sin untar ambos acompañados de un pedazo de queso.


el prandium (mediodía)

El prandium era una de las comidas que los romanos se saltaban habitualmente, o la única que hacían en todo el día dependiendo de sus posibilidades económicas. El prandium consitía en una dieta a base de pan, carne fría, verduras y fruta acompañada con vino, pero todo ello en cantidades moderadas.

 

cenae (noche)

Diremos que la cena romana se producía después del baño al término de la hora Octava o nona, en ella los romanos tomaban verduras como entrantes en forma de ensaladas o la plancha, y carne o pescado: podía ser carne roja o blanca y la manera de confeccionarla pasaba por los asados aromatizados con hierbas o la carne a la plancha aderezada con habas, coles, espárragos, etc..  o pescados diferentes según la época: sardinas, pez espada, etc... , finalizados los segundos platos se pasaba a los postres que solían ser frutas de temporada: uvas, manzanas, peras, etc..acompañadas de vino Nomentum.

Es importante aclarar que los romanos no bebían mientras comían, pues consideraban que el sabor dejado por el vino desvirtuaba los diferentes paladares para los platos de la cena, por lo que su consumo se posponía hasta llegados los postres o finalizados éstos, cuando estaban saturados de comida y llegaba la hora distendida de las largas conversaciones entre los invitados.

 

banquetes de la aristocracia

Los banquetes romanos son por excelencia una fuente de información sobre la alimentación romana de la época, pero como hemos dicho anteriormente no debemos engañarnos, no se correspondían con lo habitual, no obstante los contemporáneos en época imperial nos han dejado un legado único sobre las extravagancias culinarias de las clases privilegiadas que utilizaban la opulencia como medio para causar la admiración de sus invitados.

Los invitados pasaban a la zona del comedor triclinium, llamado así por los bancos que se utilizaban para estirarse los comensales, ya que nunca fueron utilizados como en la actualidad las mesas y sillas, sino que recostados sobre su brazo izquierdo, los invitados bordeaban la mesa cuadrada que se ubicaba en el centro de la sala, según orden de preferencia del anfitrión, presentados previamente por el esclavo nomenclator, seguidamente venía la presentación de los platos que como mínimo constaba de 7 variedades: los entremeses, tres entradas, dos asados y el postre.

Los entremeses constaban de aceitunas de diferentes variedades, ensaladas, huevos , salchichas, ciruelas de Damasco, etc...
Los entrantes eran: riñones, cabritos, langostas, buey, cochinillos, capones, liebres, todo ello aderezado con salsas bien sea picantes o dulce.
Los asados: cerdos rellenos con salchichas, o morcillas, terneros, etc...
Los postres: pasteles de frutos secos (pistachos, nueces, avellanas, almendras), y fruta variada..

Como hemos comentado antes, el vino se tomaba tras la cena y durante ella no era extraño encontrar a los invitados provocándose el vómito para seguir bebiendo y comiendo.