Tarraco (Tarragona)

 

Después de Italia, España es uno de los países más prolíficos en restos de época romana. A través de toda la geografía se encuentran yacimientos arqueológicos de incalculable valor, muchos de ellos desconocidos por el público en general, que permiten hacerse una idea de la huella que el imperio fue dejando tras de sí a través de toda nuestra geografía.

La idea de una Hispania totalmente romanizada fue una obsesión, la fama de sus habitantes era la de rebeldes instigadores de continuas revueltas, y lo cierto es que fue así durante siglos. 

Fue una ardua tarea pacificar el territorio, el pre-hispano era un lugar ocupado por tribus de diferentes orígenes, polis griegas mezcladas con poblaciones de origen fenicio, cartaginés...y ese abanico tan amplio de culturas y modus vivendi dificultaba, y en qué manera, la instauración y homogeneización de un imperio poderoso y emergente.

 

Hispania era simple y llanamente, un caramelo, su posición geográfica era de una importancia estratégica vital y sus tesoros fundamentales residían en la explotación de sus minas y en las ricas tierras que abastecían de vino, aceite y grano a Roma.

Tarragona junto con Mérida es un conjunto arqueológico como pocos existen en la actualidad, ello le ha valido ser Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2000, protegiendo de esta forma un magnífico legado.

 

Tarragona es inicialmente obra de Escipión, pero sin lugar a dudas vivió su esplendor arquitectónico y social con la ayuda y la complacencia de Augusto.

Escipión en su campaña contra los cartagineses halló en Tarraco un aliado y amigo del pueblo romano, no sólo les abasteció sinó que se tiene constancia de las incursiones marítimas de las sencillas naves tarraconenses en enfrentamientos contra los cartagineses de Aníbal. 

La de Tarraco no fue una ocupación violenta, fue una acción meditada y estratégicamente preparada. Las alianzas dieron paso al asentamiento de las legiones en Tarraco que establecieron allí su cuartel general de invierno y posteriormente su hogar, ya en épocas de paz los soldados licenciados encontraron en Tarragona un lugar donde empezar una nueva vida casándose con las nativas y romanizando gradualmente toda la provincia.

La ciudad apoyó a Julio César en el enfrentamiento que mantenía éste con Pompeyo en Ilerda, motivo por el cuál se cree que César les dió el carácter de provincia, para posteriormente ser residencia durante años del emperador Augusto, personaje muy querido por los ciudadanos, al que le dedicaron templos y esculturas en su honor.

Tarraco en los años venideros pasó a convertirse en la capital de la Hispania Citerior Tarraconensis, que en origen abarcaba desde las costas gallegas hasta las del mediterraneo. Su importancia quedó reflejada en un magnífico legado arquitectónico que incluye, a parte de lo que se aprecia en las imágenes, la vía Augusta, de vital importancia pues enlazaba Tarraco con Barcino y en el Sur con Sagunto y Valentia hasta Gades. Siglos después, los nuevos emperadores reparaban, ampliaban o edificaban los espacios, de ahí que algunas de las construcciones daten de siglos posteriores.


Tarraco gozó de una cierta libertad frente a la Roma imperial, su fidelidad a Roma permitió que tuviera potestad para la acuñación de monedas propias de las que aún se conservan algunas piezas.

 

Su importancia empezó a decaer a partir del s.III de nuestra era cuando Tarraco siendo aun provincia, perdía peso estratégico y económico.

 

El legado

 

El increíble foro porticado de Tarraco debió de causar una impresión impactante en los visitantes. La plaza porticada que contenía el Templo de Augusto, se ubicaría en una zona más alta, aproximadamente donde actualmente está la Catedral de Tarragona, sus dimensiones 153x156 m. decoradas con columnas de estilo compuesto que bordeaban el templo octástilo.

 

La parte baja, el foro provincial, sería la ubicación de una inmensa plaza porticada de carácter más administrativo y comercial de 175 m de ancho por 318 m de largo que englobaba diferentes edificios que permitían acceder a ella, como la Torre del Pretorio llamada incialmente Torre de Pilatos. 

 

Los foros quedaban a diferentes niveles aprovechando la orografía del terreno, la parte más baja correspondería a la ubicación del circo que tenía un acceso directo al foro administrativo, y éste a su vez accedía a la parte alta del foro, dónde se ubicaba el templo de Augusto a través de una escalinata que estaría situada dónde hoy se encuentran las escaleras de acceso a la Catedral.

 

 

Torre del Pretorio

La Torre del pretorio es uno de los edificios que daban acceso al foro provincial, a pesar de que se la considera romana únicamente los 5 primeros metros de torre mantiene los elementos datados en el s.I el resto es construcción de época medieval.

 

 

Circo romano

El Circo Romano de Tarragona es más importante por lo que no se ve a primera vista, que por lo que se aprecia en la superficie, datado del s.I y construído por el emperador Domiciano, de él escasamente se conservan las 5 graderías de las 12 existentes, pero el sistema de túneles subterraneos es el mejor conservado del mundo, pasadizos que van desde la torre del pretorio y que se adentran por el casco antiguo de la ciudad. Con una capacidad para 25.000 espectadores, choca especialmente su ubicación ya que se situa dentro de los muros y junto al foro provincial.

 

El Foro colonial


El foro colonial es otro de los yacimientos más importantes de Tarraco, en él puede verse una zona porticada con los restos de columnas corintias de más de 6 metros formando un rectángulo donde presumiblemente se reunía la Curia de Tarraco. Junto a ellas se ubicaban las tabernas o tiendas donde se comercializaba con toda clase de productos. El conjunto también cuenta con los restos de una domus con un perístilo columnado, diferentes pozos subterraneos y sistemas de almacenaje.

Tras esta zona porticada y accediendo por un puente elevado que cruza una vía de Tarragona hallaremos la segunda parte del yacimiento que empieza con una plaza abierta donde se ubicaban estatuas de las principales personalidades locales y que actualmente sólo se conservan los basamentos que las soportaban ya que los restos fueron trasladados para su conservación, asimismo encontramos el Capitolium o  lo que es lo mismo el templo dedicado a la Tríada Capitolina.

Bajando por una vía romana restaurada magníficamente vemos a ambos lados diferentes casas, algunas conservan parte de las estructuras frontales y depósitos de almacenaje en muy buen estado. Lo magnífico de la vía y de la calle es observar el desnivel entre la acera y la vía principal y sobre todo percatarse que está hueco, ya que bajo él se sitúa el sistema de alcantarillado.

 

Vía Foro Colonial

Cornisa Foro Colonial

 

 

Pont del Diable

El Pont del Diable (Puente del Diablo) o el también llamado el acueducto de las Ferreres, es un sistema de canalización de agua para el abastecimiento de la ciudad de Tarraco proveniente de las aguas del río Francolí. Construído en el s.I, el acueducto recogía el agua a 92 m sobre el nivel del mar y la conducía en linea recta, salvando los obstáculos como el barranco dels Arcs que se puede observar en la imagen. Posteriormente, y ya dentro de la ciudad el agua recogida iba a parar a un gran depósito donde era depurada y canalizada por toda la ciudad.

 

Los arcos están confeccionados con sillares almohadillados sin utilización de argamasa, los arcos tienen dos tamaños según la orografía del terreno, que oscilan entre los 5,70 m y 6,40 m distribuídos en dos pisos, el inferior conserva 11 arcos mientras que el piso superior 25.

 

 

 

Torre de los Escipiones

 

La Torre de los Escipiones es un monumento funerario situado a las afueras de la ciudad, tal y como veríamos en la Via Appia antica de Roma.

A pesar de que todo el mundo la reconoce como la Torre de los Escipiones en realidad es un error ya que las dos esculturas que se hallan grabadas en la piedra corresponden a una doble representación del dios griego Atis y no a los Escipiones como se creyó en un principio, ya que esta divinidad personifica la muerte y la resurrección.

El conjunto se basa en tres estructuras cuadradas que van decreciendo en tamaño, la base la forman 3 hileras de sillares simples que soportan el peso del segundo bloque de piedra, dónde aparecen las dos esculturas en piedra de Atis y una obertura central sellada que sería dónde se ubicaría la urna con los restos.

Sobre éste una pequeña cornisa que soporta el tercer bloque cuadrado con un relieve en forma de arco que contendría una inscripción con el nombre o epitafio del difunto.

 


 

Anfiteatro

El Anfiteatro de Tarragona es uno de las construcciones mejor conservadas del conjunto arqueológico.

Construído posiblemente en el s.II, el anfiteatro aprovecha una parte de la ladera de piedra para ubicar algunas de sus graderías, excavándolas directamente desde la roca. En las zonas dónde esto no era posible por el desnivel lo solucionaron creando un sistema de arcos y bóvedas que soportaban el peso del resto de las graderías y de la arena.

Su tamaño es de 120 m x 100 m de ancho aproximadamente y con una capacidad para albergar hasta 15.000 espectadores y como es habitual en la arquitectura romana el anfiteatro está orientado al mar.

En su arena se consagraron 3 mártires cristianos, durante las persecuciones iniciadas en el 259 por orden del emperdor Valeriano, allí hallaron la muerte el obispo de la ciudad Fructuoso y sus dos diáconos Augurio y Eulogio. En el s.V y en honor a éstos se construyó, aprochando los materiales del anfiteatro ya en desuso, una basílica, que puede observarse en las imágenes (ocupando parte de la arena) y el terreno colindante para la ubicación del cementerio.

 


Murallas romanas


Las Murallas de Tarragona son en sí mismas un magnífico ejemplo de construcción y fortificación romana. Actualmente se conservan 1300 m de muralla que se datan entre el s.III y el S.II a.C. Con posterioridad las murallas fueron ampliándose en perímetro y en altura, lo que facilitaba la protección de la ciudad para un eventual ataque.

No todas las secciones de la muralla son exactamente iguales, el desnivel del terreno obligó a utilizar diferentes sistemas de construcción y alzado de las mismas, utilizándose zócalos de enormes piedras, ya existentes, a las que se le iban sumando piedra cal y mampostería hasta completar la altura, hay que pensar que eran muros dobles que debían ser rellenados. En otras zonas no se utilizó el sistema de zócalo sino que en siglos posteriores se usaron sillares más pequeños.

En las murallas se hallan puertas y rampas de acceso a la ciudad así como diferentes torres de vigilancia situadas en las zonas más angulosas que servían para divisar los asaltos a la ciudad o para controlar amplios espacios, dentro y fuera de sus muros.

 

 

 

Arc de Berà

 

El Arc de Berà es un arco delimitador, no un arco triunfal, su ubicación junto a la Via Augusta a 20 km de la ciudad de Tarragona da pistas sobre su uso.

Construído bajo el mandato de Auguto en el s.I, el arco consta de un podium con tres sillares y cornisa rectángular sobre el que se asientan las dos pilastras con columnas corintias, formando un vano central.

Sobre éstos descansa un arquitrabe y friso que contiene una inscripción conservada parcialmente:

 

EX TESTAMENTO L.LUCINI L. SERG. SURAE CONSACRATUM 

 

A pesar de su magnífico estado de conservación, no sabemos nada sobre el ático ubicado en la parte superior del arco.