La Mujer en la Grecia Antigua

La mujer griega al igual que la romana estaba supeditada al control masculino desde su nacimiento hasta su muerte. En su más tierna infancia la mujer helena queda bajo la tutela femenina de su familia para su cuidado y educación en las tareas del hogar y sólo cuando alcanza una edad suficiente para ser prometida es cuando el patriarca familiar se hace con su control absoluto, esta edad podía estar en torno a los 15 años, es decir, la mujer griega pasa de estar bajo el yugo patriarcal al yugo marital. Hay casos en que la fémina dispone por herencia de mayores riquezas que el propio marido pero aún así, aunque sea ella la propietaria legal, queda supeditada al control del cónyuge.

Obligada a la fidelidad más absoluta bajo pena de castigo y al cuidado de los hijos, siempre la veremos recluida en casa, encargándose de sus labores o en su defecto portando las riendas del hogar, en el caso que ésta tuviera un hijo varón, la tutela de la madre carece de cualquier autoridad y es únicamente el padre quién se hace cargo de la educación del hijo, sólo las niñas, exentas de educación escolar, quedarán bajo su cuidado hasta que alcancen la edad de casarse, iniciándose de nuevo el ciclo.

Una mujer no era lo suficientemente digna como para asistir a los juegos olímpicos, pero sí que lo era bajo el criterio religioso, es decir, el hombre griego menospreciaba la figura de la mujer pero a su vez adoraba  las deidades femeninas otorgándole la misma autoridad que la de los dioses, incluso, a modo de excepción, alguna mujer como la poetisa SAFO destacaron y fueron alabadas por su inteligencia y su preparación intelectual.

No obstante, en esta sociedad llamada democrática disponemos de diferentes modelos de mujer, siempre en la sombra,  pero sin lugar a dudas de gran importancia, las esclavas, las concubinas,  las hetairas y la mujer libre, todas ellas conformaron una red imprescindible pero que carecía de derechos igualitarios a los hombres, únicamente las hetairas a modo privado disponían de la libertad y la preparación intelectual de los hombres sin estar sometidas a las rutinas de las demás féminas.

 

Hemos descrito un ejemplo de mujer libre helena pero hagamos lo mismo con sus contemporáneas ...

ESCLAVAS: sin lugar a dudas fueron las menos favorecidas, se encargaban de las tareas domésticas o de las labores agrarias. Nacidas como esclavas sólo podían aspirar a ser liberadas por orden de su amo y quedaban supeditadas al control de éstos. Carecían de derechos legales pero disponían de cierta protección en la medida en que no estaba bien visto el maltrato o el asesinato de un esclavo, incluso algunas leyes pusieron fin al control férreo e impune de los propietarios.

CONCUBINAS: Las concubinas eran esclavas con un tratamiento diferente, ellas eran las amantes y en ocasiones compañeras fieles y dedicadas de los amos, algunas de ellas gozaron de grandes privilegios a nivel económico y los favores de sus dueños si tenían la suerte de pertenecer al grupo de las preferidas, no obstante y a pesar de que éstas tuvieran hijos de su propietario, eran considerados bastardos, y por lo tanto carecían de derechos legales o de herencia. Un ejemplo es el caso de Pericles con Aspasia, enamorado perdidamente de ella, dejó que entrara en los círculos políticos e intelectuales aún a sabiendas que ella no era reconocida como legítima pues tenía esposa e hijos. Aspasia tuvo dos hijos con Pericles y a la muerte de los herederos legales, Pericles instó a la asamblea a que fueran tratados como legítimos, haciendo caso omiso a las leyes que él mismo promulgó.

HETAIRAS o cortesanas: Hay gran fascinación por estas mujeres, casi comparables aunque con excepciones a las geishas japonesas, eran mujeres libres de un gran nivel cultural e intelectual que participaban en las fiestas y banquetes de la aristocracia helena. Eran prostitutas de lujo dedicadas a amenizar y entretener con su oratoria, cantos y encantos físicos a cuantos comensales hubiera. Muchas de ellas eran portadoras de secretos de estado o incluso podríamos decir sus asesoras.

 

A modo de conclusión diremos que la mujer helena fue menospreciada y vapuleada por su condición de fémina, pero que se les debe en gran medida a ellas la gran aportación de la sociedad griega en nuestros días, pues fueron grandes pensadoras, políticos e intelectuales en la sombra, bien gestionando o bien apoyando en silencio a los hombres griegos. Fueron  las grandes desconocidas de la historia.