Partenon

 

Introducción

El Partenón de Atenas es el edificio más representativo de la cultura clásica. Así como el Coliseo es la imagen icónica del Imperio romano, el Partenón constituye en sí mismo no solo una disposición estructural sino un modelo de pensamiento, de sociedad, de política y de arte. 

El Partenón simboliza el "argé", el comienzo de un todo, el origen de un nuevo modelo que no se reduce a un simple aspecto político, atañe y engloba diferentes disciplinas que empezaron a emerger en su epicentro y que se distribuyeron a través de todo el continente a lo largo de los siglos. 

En nuestros días seguimos diseñando nuestra sociedad sobre una base helénica con más de 2000 años y perpetuamos un pensamiento racional que surgió simbólicamente en una explanada sobre la ciudad de Atenas. La Acrópolis es el custodio de una civilización, el Partenón la imagen más visible de la capacidad del ser humano para transformar el mundo.

Localización

El Partenón se situa en la parte más elevada de la ciudad de Atenas, en la Acropolis (Ciudad alta), sobre una planicie que soporta los más bellos monumentos del mundo clásico. Desde el acceso que proporciona los Propileos, el Partenón se situaría a la derecha, gozando de una de las vistas más espectaculares de la ciudad. El nombre, significa "el lugar donde habita Atenea Partenos", ya que el Templo está dedicado a la divinidad de Atenea pero en su vertiente de joven protectora de la polis. 

Anteriormente al que contemplamos, ya había existido un edificio previo que había sido destruído por los Persas, éste fue el resultado de las obras encargadas por el estratega Pericles para conmemorar la victoria sobre las mismas tropas pero años después, por lo que su empeño se centró en embellecer la zona sagrada como nunca nadie lo había hecho.

 
 

El edificio se conservó casi intacto durante dosmil años, hasta bien entrado el siglo XVII, momento en que los otomanos, durante la ocupación de Atenas, convirtieron el Templo en un almacén de pólvora, creyendo que con eso protegerían su munición de los bombardeos enemigos.

No obstante, las tropas venecianas, sin ningún atisbo de duda dirigieron sus cañones hacia el Templo, haciéndolo estallar por los aires. Las zonas más afectadas el techo, las columnas y la gran mayoría de las estatuas que había esculpido el propio Fidias. 

 

Pericles y Fidias, una combinación perfecta

El contexto es el que había mencionado anteriormente, los griegos habían acabado con los Persas, pero éstos habían dañado los edificios más importantes y sagrados de los Atenienses. Pericles, obcecado en dar un mensaje al mundo que hablara por sí mismo de la supremacía ateniense, llama a los mejores escultores y artesanos de toda Grecia para que pongan su talento al servicio de la polis.

Fidias es designado como arquitecto jefe, y el encargado de supervisar los trabajos de Ictino y Calícrates, iniciándose su construcción en el 447 a.C y prolongándose entre 9 y 15 años hasta su finalización. 

Un Templo de esa magnitud y en sí todo el complejo de la Acrópolis, supuso un despliegue económico sin precedentes, la Liga de Delos (unión estratégica de varias polis) había confiado las riquezas conjuntas para su protección a la propia Atenas, parece ser que Pericles no dudó en usarlos para conmemorar su victoria. 

Aunque no era únicamente un tesoro Ateniense, muchos de ellos consideraban que era gracias a su intervención por lo que habían ganado, así que creían ser merecedores de las bondades de las riquezas recaudadas durante años, y por ende con el derecho moral de usarlo para las obras de la Acrópolis. 

Para sus ciudadanos Atenas había sido la polis más damnificada por la ocupación persa, hecho que ofrecía justificación a una apropiación de los bienes conjuntos.

 

Fidias había diseñado un edificio digno de la Diosa, sin ninguna duda. El arquitecto dotó al Templo de muchos aspectos singulares que conformaban la historia mítica de Atenea, desde su nacimiento y designación como protectora de la ciudad hasta los episodios en los que había tenido alguna participación activa. Es una gran epopeya clásica convertida en mármol. Para rematar su obra, él mismo sería el encargado de esculpir la estatua de 12 metros de la Diosa, una de las proezas en arte más significativas, sin duda.

 

Arquitectura del Partenón

Es muy complejo hablar del Partenón, porque engloba miles de aspectos de conjunto y detalle que merecen ser referenciados, aun así intentaré ser poco técnica y muy pedagógica para no matar del soponcio lingüistico a nadie.

El Partenón es un templo de mármol pentélico blanco de estilo dórico, sólo hay que darse cuenta por sus columnas: el modelo muestra los tres tipos de columnas, el primero es el dórico ya que muestra un capitel simple, el segundo es jónico y el tercero corintio. Aunque hay más aspectos a parte de la columna que marca el estilo, éste será el punto de partida.

La planta del Partenón es rectangular y todo el perímetro estaba columnado, este aspecto se denomina períptero, disponía de 8 columnas en los lados cortos y 17 en los laterales, por lo que la base era rectangular con unas dimensiones que se aproximarían a los 70m x30m, si a eso le sumamos los más de 10 metros de altura de las columnas más el alquitrabe y el frontón alcanzaría la friolera de más de 15 metros.

Si traspasaramos la primera fase de columnas, hallaríamos la pronaos, es decir otra fila de 6 columnas delanteras y el opistodomos lo mismo pero en la parte opuesta. La pronaos da acceso a la cella cerrada donde se hallaría la estatua de Atenea Partenos. Lo que hubiéramos contemplado desde la pronaos serían unas puertas de bronce y paredes de mármol revestidas por la parte superior de los frisos con relieve jónico, donde se nos muestra la procesión de las Panateneas. Bien, vamos a abrir las puertas, la cella estaba dividida en tres salas separadas por columnas, la central era la más ancha, unos 18 metros, las dos laterales eran bastante más estrechas, en el centro un pequeño lago donde se reflejaba la gran estatua de 12 metros de la Diosa. Las columnas que separaban los espacios estaban colocadas a dos alturas, es decir no era una columna única sinó que eran dos columnas una sobre la otra como si fueran dos pisos, con este efecto se asegura la resistencia y el soporte de peso.

Vamos a hacerlo más fácil...aquí tenéis una reproducción de como era el Partenón sin los colores originales...

 
Y aquí la cella de Atenea Partenos...
 
 

Ahora que ya hemos puesto cara y ojos al templo, vamos con más aspectos importantes.. El opistodomos, era una sala posterior a la cella que no tenía acceso desde la cella misma sino desde el lado opuesto a la pronaos, esta sala un tanto mística estaba destinada a la protección de los tesoros de la ciudad y también a determinados cultos mistéricos. El opistodomos del Partenón tenía 4 columnas centrales.

 

Elementos decorativos

Uno de los aspectos que más me apasionan de los antiguos templos es que la mayoría desconocen que eran de colores. Sí queridos, contemplad...

 

En el caso que nos ocupa, las columnas eran blancas pero las metopas, los triglifos, y el fondo del frontón era de color, así como el friso que cubría la celda por la parte exterior y superior de la Diosa. Vamos a explicar cada elemento...

La estatua

Llegados a este punto debemos decir que la estatua es uno de los grandes ejes del conjunto. La escultura de 12 metros realizada por Fidias estaba confeccionada en mármol y oro, estilo que recibe el nombre de "criselefantina", la Diosa Atenea, iba ataviada con lanza y escudo y portaba la Diosa Alada Niké sobre su mano. Con el paso del tiempo se instauró la norma de desmontarla por partes para proceder a su pesado y constatar que nadie había robado el oro con el que se había confeccionado. La estatua se convirtió en un auténtico calvario para Fidias, ya que fue acusado de colocar su nombre en una parte del escudo que portaba la diosa, motivo por el que fue condenado a un destierro obligado. A pesar de lo cruel de la situación Fidias siguió con su trabajo, confeccionando con los años lo que sería una de las siete maravillas del mundo antiguo: La estatua de Zeus Olímpico.

No se conservó resto alguno de la escultura, se conoce su apariencia por las copias romanas pero sigue siendo un gran enigma.

 

El frontón

©Trustees of the British Museum

 

El museo Británico dispone de la casi totalidad preservada de uno de los frontones, concretamente el oriental, que coronaba el Partenon, es fácil diferenciarlo por su estructura triangular siendo las dos figuras principales, la de Atenea y la de Zeus la que alcanzaría la mayor altura, decreciendo posteriormente utilizando figuras en posiciones de semi inclinación, o emergiendo parcialmente como es el caso de las cabezas de caballo que asoman desde los extremos y que representarían el carro de Helios en posición de amanecer y ocaso del día. Importante es destacar que estas esculturas en mármol blanco estarían sobrepuestos a un fondo en color rojizo para destacar el relieve y darle cierto movimiento.

Estas imágenes representaban el momento exacto del nacimiento de Atenea de la cabeza de su padre Zeus, las figuras se han interpretado como las de: Helios, Dionisio, Demeter, Kore y la copera de los Dioses Hebe, Hera, Hermes, las dos centrales Zeus y Atenea, Hefesto, Poseidón, Apolo y Leto, Selene y su carro en representación del ocaso lunar, Hestia, Dione y Afrodita.

El Museo de la Acrópolis dispone de gran parte del frontón occidental que con esculturas de esta misma talla relataban el momento en que Atenea y Poseidón pugnan por el derecho de ejercer el protectorado de la polis.



De una belleza extraordinaria y con unas altura mayor que las de un cuerpo real, las efigies de los Dioses nos aproximan a las dimensiones reales de todo el conjunto, sin duda es uno de los monumentos del mundo que establecen una complejidad arquitectónica sin precedentes.

Sin lugar a dudas, Fidias puso todo su talento y el de su equipo al servicio de Atenas, desconociendo que casi 2500 años después de su obra seguiríamos gozando de su extraordinaria belleza.


©Trustees of the British Museum

©Trustees of the British Museum



Las metopas

Metopas ©Trustees of the British Museum


Fidias diseñó el Partenon para el ensalzamiento del pueblo ateniense y para ilustrar gráficamente el patronazgo de la ciudad. Así como los frontones estaban representados por los Dioses, (frontón oriental nacimiento de Atenas, frontón occidental la disputa entre Ateneas y Poseidón por el custodio de la urbe), las metopas se hallaban entre los triglifos y representaban 4 periodos mitológicos en los que Atenea había participado: las Gigantomaquias, las Centauromaquias, la Amazonomaquia y la Guerra de Troya.

Las metopas alcanzan un tamaño de metro y medio de altura y se dispusieron alrededor del perímetro exterior del Partenón. En el Museo británico se muestran principalmente las que se corresponderían con el ala oriental, piezas parciales de un total de 32 que mostrarían la Centauromaquia, es decir el enfrentamiento entre centauros y los invitados a la boda de Prirítoo e Hipodamía, entre los que se encuentra Perseo y que alecciona al pueblo heleno sobre la victoria de la razón frente a la barbarie.


Metopas ©Trustees of the British Museum

 

Los Frisos de la cella

 

©Trustees of the British Museum


El friso original estaba ubicado en la pared exterior de la cella del Partenon bordeando la parte superior siendo su altura de 1 metro. Las piezas siguen una correlación temporal que se correspondería con la celebración de las Grandes Panateneas. Esta fiesta de culto a Atenea se celebraba cada 4 años y era una tradición antigua en la que vestían con un nuevo manto la figura de madera de la Diosa.

Es por ello que los frisos muestran una procesión de caballeros, la presentación del peplos (túnica) tejido por las mujeres, animales dispuestos para el sacrificio, portadoras de incienso y ofrendas, o a los Dioses del Olimpo.

Construído en mármol Pentélico extraído de las canteras del monte con el mismo nombre, fue esculpido en bajorrelieve por la escuela de Fidias y probablemente por él mismo, la innovación era dada porqué se escogió el estilo jónico para la confección del friso mientras que el estilo dle templo es dórico.

 

Entrega dell Peplum ©Trustees of the British Museum


Como hemos dicho los frisos jamás fueron blancos, con la confirmación de que eran en color, se adivina los posibles tonos que fueron usados para su decoración, siendo previsiblemente azul en el fondo, y utilizando ocres, amarillos y rojos para los demás elementos.

Los pequeños orificios que se observan en algunas partes del relieve indican que fue utilzado el bronce, el oro o la plata para confeccinar coronas o detalles que incrementaran su ostentosidad y belleza, especialmente en el friso correspondiente a la recreación de los Dioses Olímpicos.

 


Los Dioses ©Trustees of the British Museum

Procesión de las portadoras de incienso ©Trustees of the British Museum

Animales para el sacrificio ©Trustees of the British Museum

Jinetes ©Trustees of the British Museum

 

El cortejo finalmente se unía en la entrada orientada al este, donde los Dioses contemplan la procesión siendo Zeus el único que aparece representado en su trono debido a su rango de padre de los Dioses, el resto reposan sobre una clase de taburetes denominados diphros.

Particularidades arquitectónicas

Una vez explicados los elementos característicos del Partenón, es muy importante hacer referencia a los aspectos menos visibles, pero no por ello menos importantes sobre su arquitectura. La construcción de un edificio de estas dimensiones implicaba no sólo un ejercicio matemático colosal y preciso sino una sensibilidad artística al alcance de muy pocas personas.

Los griegos conocían muy bien las limitaciones del ojo humano frente a las lineas rectas, para mitigarlo crearon un efecto que corregía el error abombando ligeramente las columnas desde un tercio de su tamaño, efecto llamado éntasis y reduciendo su tamaño en la parte superior. Asimismo, la colocación de las columnas variaban de centímetros entre unas y otras para que la obra en su conjunto y cuando fuera vista desde todos los ángulos quedara perfectamente recta. Otra técnica llamada "trampantojo" hacía que las columnas estuvieran en la parte superior ligeramente metidas hacia adentro creando la sensación de que el edificio era ligeramente más alto. 

El Partenón se convertía en el mayor logro arquitectónico de Grecia, empezaba el mito.

 

Conclusión

El Partenón ha sido fuente de inspiración a lo largo de la historia, el prodigio en cuanto a técnica y arte constituyó un punto de inflexión en la historia de Occidente. Las capacidades de aquéllos que idearon y lo construyeron desafía a la propia naturaleza. Sea por talento o por inspiración, el Partenón constituye un logro en ingeniería y la culminación artística Griega más cerca de los Dioses que de los hombres.

 

Mireia Gallego

Noviembre 2015