Escritura: Utensilios y técnica

 

Tesoros Museo Británico
 

Introducción

A pesar de lo que pudiera parecer, en Roma existían muchas variantes en cuanto al sistema de escritura, tipología y método. No sólo dependía del nivel cultural o social, sino de a quién iba dirigido y su propósito. Durante décadas se han ido hallando en los yacimientos gran número de herramientas para la escritura que de alguna forma han permitido establecer un esquema general. Aunque algunos han perecido por lo inestable de su composición, otros han quedado como testigos de una época, ofreciendo información muy valiosa sobre el cómo y el qué.

 

Tablillas, papiros y pergaminos

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Las tablillas de cera, eran una serie de hojas de madera cubiertas por una estrecha capa de cera, que permitía a quién lo hacía servir corregir los posibles errores. Era un sistema muy útil y era comunmente utilizado en las escuelas o en aquellas tareas que precisaran de correcciones o cambios habituales, desde el control de mercancías diarias hasta un registro de almacenaje comercial. 

La cera quedaba marcada por la punta de un punzón "Stilus" afilado que disponía de una sección plana en la parte superior, permitiendo estirar la cera cuando había un error o un cambio.

Las tablillas, si eran más de una, iban sujetas a modo de libro, a través de unos orificios que se realizaban en el lomo, si eran pocas láminas con dos orificios era suficiente, si había más cantidad se agujereaban con 4 o más orificios por los que se insertaban cintas, cuerda o tiras de piel anudadas.

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Las tablas no eran los únicos elementos donde escribir, en Roma existían los pergaminos y los papiros igualmente usados pero con finalidades bien diferentes. El pergamino se distingue por estar realizado en piel de res joven, cabrito o ternero, recibiendo su nombre por la relevancia que adquirireron los artesanos de Pérgamo. Siendo un material duro y resistente fue ampliamente utilizado para aquellos escritos que debían preservarse durante largo tiempo, como escritos literarios o manuales de consulta, mapas de localización, etc..

Era un material caro, pero podía ser escrito por ambas caras e incluso lavarse la tinta y reutilizarse, sirviendo para otros usos con posterioridad. 

En convivencia con el pergamino, los romanos utilizaron los papiros, este material vegetal mucho más barato, era confeccionado con los tallos de una planta, que una vez prensados y eliminando los excedentes líquidos, eran dispuestos sucesivamente en horizontal y vertical creando una hoja. Se vendían en rollos y estaban clasificados según su nivel de calidad, desde los más toscos y rudos empleados para envolver, hasta los de calidad suprema destinados exclusivamente para textos sagrados.

 

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El papiro sólo podía escribirse por la cara donde las hojas estaban prensadas y dispuestas horizontalmente, pero nunca por la parte posterior. Fue usado para misivas, escritos funcionales, testamentos, etc... e iban enrollados. 

En aquellos casos en que el uso era de consulta y debían preservarse en el tiempo, los papiros iban sujetos por sus extremos con unas varillas de madera o metálicas para facilitar la lectura sirviendo también de protección ante las roturas. Para escribir, los romanos no hacían servir los "Stilus" de las tablillas de cera, sino una especie de plumas confeccionadas en madera o hueso que acababan en una punta afilada que mojaban en tinta.

Los rollos se leían por secciones, es decir, cogiendo los extremos con ambas manos, la derecha servía para cerrar lo leído mientras que la derecha iba abriendo la sección siguiente, con ello siempre se tenía la sección central escrita. Cada rollo era marcado con una etiqueta que colgaba de la varilla (umbilicus) con el nombre o los datos que fueran necesarios para su identificación.

 

 

Pluma de caña y Vaso de Tinta Tesoros Museo Británico
 
 
Vaso de tinta (Atramentarium) Tesoros Museo Británico
 

Los rollos calcinados hallados en Pompeya y sobre todo Herculano, han permitido determinar en estos últimos años que contrariamente a lo que se creía las tintas romanas oscuras ya poseían minerales en el s.I y no desde el s.III como se creía, a través de los rayos X se están descifrando los contenidos a pesar que permanecen enrollados por un sistema de separación digital de la lámina y la tinta. Otros colores como el rojizo eran extraídos del minio o de extractos vegetales.

El papiro era el elemento más utilizado y formaba parte de muchas de las bibliotecas de las casas más relevantes de la antigüedad. La villa de los papiros en Herculano, con más de 2500 rollos revela la importancia de éstos en la alta sociedad romana, siendo dispuestos por orden en estanterías para tal fin separadas por autor, estilo o época.

La madera, la piedra, el mármol y los metales también fueron usados como base para la escritura. El campamento romano de Vindolanda en Gran Bretaña es el ejemplo perfecto de como los romanos usaban finas laminas de madera para enviar cartas a amigos, parientes o superiores. Su relevancia ya no es el soporte en sí, sino el sistema de escritura cursiva romana y la información que ofrece. Los metales como las planchas de bronce o la piedra, eran usadas para las las leyes u ordenamientos civiles que debían estar expuestos al público, por una simple cuestión de resistencia y durabilidad.

 

La escritura por estampación, fue otra de las señas de identidad romana. Comercialmente, las vasijas confeccionadas en arcilla eran marcadas con el sello de su propietario cuando aun estaban húmedas. Una vez se secaban, el nombre quedaba permanentemente dispuesto acompañándose de referencias escritas de su contenido y cantidad.

 
Muchas de estas vasijas que forman parte de la estructura del monte Testaccio en Roma muestran la disposición y escritura utilizada para tal fin.
 
 

Tipología de letra romana

Sin lugar a dudas el alfabeto griego y el etrusco establecieron las bases de la escritura romana y su evolución hasta nuestros días. Los símbolos etruscos hallados en la lapis niger en el foro romano, se muestran como las primeras grafías escritas de las que partirán la tipología "Capital Clásica", pero veamos ejemplos que nos servirán de referencia:


Lapis Niger

Esta piedra grabada, hallada a finales del s.XIX, pone de manifiesto el pasado de Roma dentro de la influencia etrusca. A pesar de los numerosos estudios para descifrar su significado, sólo se han llegado a identificar algunos símbolos.

Tras una evolución lenta y progresiva llegamos a la capital clásica, o el sistema de mayúsculas que localizamos en monumentos y escritos:

 

Dentro de esta escritura hallamos la más profusamente realizada, localizada en monumentos, y aquélla más tosca y menos cuidada, como la hallada en los milliarios romanos.

La clásica capital fue la que más se extendió y la más conocida por el imperio, ya que la cursiva romana sólo estaba reservada a las administraciones o a determinados colectivos que habían cursado formación superior, tras la elemental. Por ello cuando un funcionario colocaba una información que debía ser vista por la plebe, era grafiada con la clásica capital para asegurar la comprensión de todos.

La cursiva romana era la tipología de escritura más rápida, de la que se tiene constancia principalmente gracias a las tablillas de Vindolanda. Su escritura con grafías separadas y cursivas son las que evolutivamente derivarán a algunas de nuestras minúsculas.

En los siglos posteriores casi al final del imperio romano, se instaura para los libros la "uncial" o escritura derivada de la cursiva pero utilizada principalmente para la elaboración de libros, al más puro estilo romano sin separaciones y en mayúsculas, tras ella llegaría la semiuncial en la que se utilizarían las minúsculas sin espacios que darían paso a nuestra tipología de escritura.

 

Mireia Gallego

Abril 2016