Segovia (Castilla y León)

 

Cuando piensas en Segovia, la primera imagen que aparece por la cabeza es la de su acueducto romano, eso es debido a dos aspectos diferenciales, el primero la inmensa labor que las organizaciones públicas de Segovia realizan para difundir su magnífico legado que encumbra a la propia ciudad y la segunda que sin lugar a dudas el acueducto de Segovia es en su tipología, una excepcional obra de ingeniería romana.

 

Asentamientos previos

Se tiene constancia de asentamientos celtíberos previos a la ocupación romana, de hecho una moneda localizada de esta época la refiere ya como Segovia, pero es Tito Livio quién nombra la ciudad con el topónimo actual situándola cerca de Cauca. Por error se la relacionó con Segobriga, aunque posteriormente esta urbe fue localizada en Saelices (Cuenca).

A pesar de que Segovia cuenta con mosaicos de época romana y estelas funerarias, ahora ubicadas en su museo, lo cierto es que es el acueducto la estrella indiscutible, es la joya visible de un legado extraordinario.

 

Historia del acueducto

La datación del acueducto oscila entre varias fechas posibles, aunque algunos lo situan en la época de la dinastía Flavia en el s.I otros la hacen más cercana al imperio de Nerva o de Trajano, de hecho la localización reciente de una moneda la situaría en la franja entre Trajano y Adriano, más que posible si tenemos en cuenta que fueron en esas fechas cuando la ciudad fue reformada, a pesar de ello el acueducto lleva en pie casi dosmil años, con un sistema constructivo digno de la propia Roma que elimina por completo el uso de argamasa y que se mantiene en pie por los equilibrios de fuerzas que ejercen los bloques de granito, es simplemente una obra colosal. 

Cabe destacar que tanto el acueducto de Segovia como el de Tarragona a pesar de las distancias geográficas mantienen la leyenda de que fueron construídos por el Diablo, quizás por el empeño en época medieval de dar respuesta a la majestuosidad de una obra hecha por el hombre pero difícilmente atribuible a él, siendo más propio adjundicarle un carácter demoníaco a pesar de que el acueducto ha abastecido de agua a la población durante más de 1500 años.

 
 

A pesar de que en muchas provincias romanas se han hallado los restos de algún acueducto, o de alguna arcada, bien subterranea o visible, lo cierto es que el acueducto de Segovia sobrecoge por sus dimensiones y estado de conservación, pero también por la calidad y delicadeza en su construcción, se desconoce quién fue el ingeniero encargado de la obra, aunque se cree que su nombre y su datacíon estuviera situada bajo una de las hornacinas que contenían la imagen de Hércules y otra imagen de algún dios del panteón romano, ocupadas en la actualidad por imágenes cristianas (Fuencisla y San Esteban). En la imagen inferior puede observarse ese espacio en el que es posible se ubicara dicha información en letras de bronce. 

 

Es destacable que una obra de estas dimensiones, coste y calidad esté ubicada en Segovia, eso nos ofrece una particular visión de la importancia que esta urbe tuvo para los romanos, bien por una cuestión estratégica o bien económica.

 

El acueducto en datos

El acueducto recorre 16220 m, o lo que es lo mismo casi 17 Km que van desde Fuenfría (Guadarrama) hasta la ciudad, durante el trayecto serpenteante del acueducto se localizan cisternas de almacenamiento de aguas así como arquetas y torres de desarenación que permitía depurarla a medida que seguía su recorrido, el acueducto mantenía una pendiente constante que variaba en porcentajes para asegurar la canalización y bajada de la corriente, a pesar de que es visible gran parte de su trayecto debemos pensar que parte de las estructuras no son visibles pues se hallan semienterradas.

 

Los bloques de piedra granítica provienen de la zona de Otero de Herreros y Ortigosa y en menor medida de la Cantera de San Lorenzo, dispuestos en sillares, se mantenían sujetos por la presión de la propia estructura, sin ningún sistema de sellado o argamasa.

Lo conforman 167 arcos con 44 arcadas dobles y 75 arcos sencillos, y la altura mayor de la estructura llega a alcanzar los 28,5 metros. 

Los arcos superiores tienen un vano de 5,10 metros mientras que los inferiores son ligeramente inferiores con unos 4,50 metros. asimismo en la parte superior se hallaría el ático por dónde discurría el agua. Los sillares de piedra decrecen en tamaño a medida que se alza el acueducto siendo más grandes en la parte baja de la construcción que es la que soporta el peso.

La construcción en arco muy típica de los romanos aseguraba que las fuerzas se repartieran a través de los pilares, así que este sistema era el idoneo para una estructura de tal magnitud.

 

El Acueducto en los siglos posteriores

 

Durante el asedio musulmán el acueducto se deterioró en algunos arcos, para posteriormente ser reconstruídos en época de los Reyes Católicos bajo la supervisión de las autoridades eclesiásticas, cabe resaltar que con gran respeto el estilo original. Ya en los siglos XVIII, XIX y XX se realizaron diferentes acciones para preservar el monumento.

Un estudio reciente solicitaba una acción inmediata de reparación de los daños ocasionados por la contaminación ambiental y la lluvia ácida que afectaba a parte de la estructura del acueducto, por ello bajo la supervisión de un equipo técnico se inició la reparación de algunos de los sillares deteriorados a través de la limpieza de los mismos en seco y asegurando mediante un sellado especial las zonas más sensibles a padecer el desgaste. 

 

Para saber más acerca de los trabajos de restauración, podéis visitar:

www.traianvs.net/textos/segovia.htm

Actualmente un convenio entre las instituciones y una entidad bancaria, dio inicio a otra acción de reparación del acueducto que se distinguen en dos fases, la primera es la impermeabilización de algunas zonas del ático para evitar las filtraciones de agua retirando así los canales de plomo, y una segunda que incluye un proyecto para evitar el desgaste de los sillares por la acción de las aves de la zona.

Segovia ofrece una magnífica visión en conjunto de la importancia que tuvo para el mundo romano la incorporación de su metodología constructiva en las provincias conquistadas, una increíble obra de ingeniería que a ojos de los más expertos sigue cautivando por su nivel de dificultad y por su durabilidad.