Eros

©Trustees of the British Museum

Eros era presumiblemente hijo de Afrodita y del Dios Ares. Curiosamente hijo de la belleza y de la guerra.

En un principio, su imagen representaba armonía dentro del Caos, pero posteriores asignaciones a Eros, le encauzaron en su papel más conocido como el dios del amor. Se le representaba provisto de dos alas blancas y un arco de plata y flechas con las que hacía enamorarse a hombres o a Dioses, y en ocasiones ambas cosas a la vez. Su carácter fue algo rebelde y no es inusual encontrarse pasajes mitológicos donde su figura está presente con cierta importancia.

En una ocasión Afrodita, su madre, le pidió que lanzara una de sus flechas contra Psique, una mujer de gran belleza, para que se enamorara del hombre más feo.
Eros bajo a la tierra para obedecer a su madre, pero cuando vio a Psique, se enamoró perdidamente de ella, así pues, se la llevó y la ocultó en una cueva, rogándole que nunca le mirara. Eros iba cada noche, y se asomaba a la ventana para observarla, pero un día Psique, encendió la luz de una vela y vio el rostro del Dios.

Psique, fue condenada a la locura, pero era tal el amor de Eros, que solicitó a Zeus que le ayudara, éste la volvió en sí, y la convirtió en inmortal.

Eros es el equivalente de Cupido en la mitología Romana.