Las Guerras Médicas

 

Con el nombre de guerras médicas se designa el conflicto bélico que enfrentaron a Griegos y Persas entre los años 492 a.C y el 449 a.C.

Los persas antes de iniciarse las batallas contra los griegos controlaban gran parte de los territorios de la Europa más oriental, el poder de este imperio era vasto y estaba únicamente en manos de un único regente.
Algunas de las ciudades más importantes de la franja oriental del Egeo estaban bajo el control de Creso de Lidia, éste   había establecido un pacto con sus vecinos los griegos, por el cual respetaba las polis helenas en territorio persa, pero Creso no interesaba por sus actitudes conciliadoras a los persas por lo que fue derrotado y sus territorios pasaron a ser posesiones del regente Darío.

Muchas de estas ciudades pertenecían a Grecia por lo que se rebelaron contra la ocupación persa entre los años 500 y 494 a.C.
Estas batallas denominadas revuelas jónicas acabaron con las esperanzas griegas que vieron como Darío incendiaba por completo la ciudad de Mileto. La rebelión había sido apoyada por algunas polis griegas que habían enviado fuerzas de apoyo, como fue el caso de los Atenienses y los Eretrios, por ello Darío aprovechó la ocasión para justificar una batalla para acabar con los griegos. Para la ocasión reunió una gran flota que fue destruida prácticamente en su totalidad en el 492 a.C. a causa de una tormenta.

 

Reestablecido al cabo de dos años el ejército persa, volvió a  intentar la contienda, desembarcando ahora sí en las costas de Marathón. Los Atenienses como una de las grandes fuerzas griegas intentaron buscar ayuda en Esparta para que se uniera con sus tropas y hacer frente a la ocupación del ejército de Dario, pero los espartanos negaron un auxilio inmediato alegando que estaban en sus celebraciones locales y que estas les impedían salir de la ciudad. Los atenienses no esperaron y junto con 1000 soldados de Platea hicieron frente a las tropas persas obligándolas a huir. La batalla dirigida por Milcíades, se convirtió en una auténtica historia épica donde los atenienses con una fuerza significativamente inferior lograron vencer a Darío y a sus tropas, para anunciar la victoria fue llamado el soldado más veloz y con mejor resistencia para que se dirigiera a Atenas.

Este soldado llamado Fidípides recorrió 39 kilómetros corriendo la distancia entre Marathon y Atenas, y cuando llegó a la ciudad pronunció la palabra "NENIKÁMEN (hemos vencido)" muriendo seguidamente debido seguramente a las heridas de guerra no a la distancia en sí. A este soldado se le reconoció la hazaña construyéndose un monumento en su honor, e instaurándose posteriormente en las Olimpíadas una prueba que consistía en recorrer la misma distancia que el soldado, y que aún actualmente en nuestras olimpíadas se sigue haciendo, el Marathon.

 

El problema principal consistía en frenar el avance del ejército persa, Leónidas encabezando a 7000 hombres se asentaron en las Termópilas, y Temístocles protegió la vía marítima. Los persas atacaron ambos frentes a la vez, Leónidas en una batalla épica logró contener el asedio persa durante dos días, pasado ese tiempo él junto a sus hombres murieron heroicamente, mientras Temístocles logró dejar en tablas la contienda naval debido a las cuantiosas pérdidas de ambas fracciones. Jerjes no obstante, logró entrar en Atenas finalmente, con lo que fue saqueada e incendiada.
Paralelamente el ejército naval griego se situó en Salamina, y fue ahí donde Temístocles acabó con la flota persa, obligándoles a retirarse y huir hacia las costas orientales del Egeo.

Los persas creyeron que el asedio de los griegos lo habían dejado atrás, pero las naves griegas los sorprendieron en un ataque nocturno, acabando así con la flota persa por entero, mientras el ejército terrestre griego hacía lo mismo con el ejército de Jerjes en la batalla de Platea poniendo fin en el 479 a.C a las guerras en territorio Heleno.

Durante tres décadas más hubieron contiendas de ambos lados pero finalmente los persas fueron obligados a firmar un tratado de paz, que ponía fin a las hostilidades.

Pasaron los años y el sucesor de Darío, llamado Jerjes, continuó con la contienda formando un ejército con millones de hombres para acabar definitivamente con los Griegos. En el 481 a.C. las polis griegas se reúnen para hacer un frente común y único de defensa que será guiado por los atenienses a nivel marítimo y por los espartanos a nivel terrestre.