Sisapo Ciudad Real

Introducción

En una pequeña aldea perteneciente a Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y con un nombre sugerente, La Bienvenida, se halla una auténtica joya arquitectónica romana, un conjunto de gran relevancia que sigue emergiendo a través de los trabajos arqueológicos llevados a cabo anualmente, durante los meses de verano, por un grupo financiado por varias entidades públicas y privadas. 

Uno de los propósitos fundamentales en mi determinación de difundir restos romanos de la península, se basa en la premisa de que todos debemos entender la relevancia de lo latino en nuestra historia. Como he dicho en multitud de ocasiones, casi en cada pueblo, en cada ciudad, existe un legado romano que debemos descubrir y he aquí que la aldea de la Bienvenida con escasos 63 habitantes, comparte sus cimientos con una antiquísima ciudad que se remonta a épocas Tartésicas, la antigua Sisapo.

Desde al menos el s.XVI se tiene constancia del yacimiento a través del encargo sobre la topografía de España ordenado por Felipe II, pero lo que no se sabía era exactamente la población a la cuál pertenecía, de hecho Sisapo, estaba incluída en escritos clásicos pero era igualmente identificable con la cercana población de Almadén. No es hasta el año 1982, cuando se localiza adosado en una pared inclinado hacia abajo, un mármol con la inscripción (S)ISAPON(E), confirmando la ubicación de la urbe de forma definitiva.

 

Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
 

Ubicación

Desde una perspectiva aérea, La Bienvenida queda situada entre oscilantes elevaciones de terreno, bordeada por arroyos que proporcionaban el suministro de agua, pero casi más importante que el preciado líquido, es su ubicación minera, o lo que es lo mismo, la antigua Sisapo se halla en los actuales Castillejos volcánicos de la Bienvenida. Esta zona, sin duda, es el verdadero motivo por el cual tartésicos, íberos y romanos mostraron especial interés.

Tras una violenta erupción hace miles de años, el volcán se fracturó en 3 domos exógenos, que permitieron tras su extinción que se convirtieran en canteras de un material muy valorado en la antigüedad: el minio (minium), también llamado cinabrio. 

Este mineral se exportaba directamente a Roma sin ser procesado para evitar su adulteración, posteriormente era tratado y convertido en polvo para usos tan diversos como la coloración rojiza usada en las pinturas murales (halladas en murales de Pompeya) o en el tratamiento contra el óxido. En menor cantidad pero no por ello menos importante se nos habla de minas de plata y cobre.

 

Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
 

Es más que probable que la ocupación romana fuera un proceso gradual y sin enfrentamientos bélicos. En cuanto a sus orígenes prerromanos, se sabe por los restos localizados y reutilizados en una domus, que hubo un asentamiento Tartésico entre los s.VIII o VII a.C y uno fenicio entre éste último y el III a.C, muestra de ello es la localización de la estela de un guerrero con escudo circular y el de los restos de un recipiente de barro de orígen griego con la representación de una cabeza de tigre o león y la pintura ilustrativa de una festividad dionisíaca.

Pero sin duda el máximo apogeo alcanzado por la ciudad llegó de la mano de Augusto, durante la ordenación territorial de la Hispania y su dotación de recursos para el ordenamiento urbanístico. Con él, se realizó la calzada principal y se construyó el anfiteatro y las tabernas que ahora ocupan el centro de Sisapo. 

La ciudad persistió durante siglos, siendo finalmente abandonada a su suerte tras la época visigoda, cuando muchos de los elementos arquitectónicos romanos fueron usados para nuevas construcciones.

 

Los restos

Personalmente creo que con los años deberé actualizar el apartado de Sisapo, porque las grandes actuaciones arqueológicas, que comprenden un área de entre 10 y 12 hectareas, están todavía en fase de estudio, no obstante lo que es visible ahora es más que suficiente como para dedicarle un espacio.

Entre los restos más destacados, figuran 3, los que se corresponderían con una domus romana del periodo comprendido entre el s.I y II, y que perduraría su actividad hasta un siglo más tarde, el anfiteatro, y las murallas defensivas. 

 

DOMUS DE LAS COLUMNAS ROJAS

En la domus localizamos una estructura clásica con un peristilo central de la que parten gran parte de las estancias de la casa, bordeada por 4 columnas laterales de un color rojizo que dan nombre al conjunto. Es más que posible que la villa fuera propiedad de un rico comerciante dedicado a la explotación minera. En esta casa, es donde se hallaron los restos de la vasija de periodo griego, la estela tartésica y el mármol con referencia a la SISAPO.

Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes
 

Muestra de la relevancia económica del yacimiento y extensible al municipium es sin duda la cantidad de mosaicos de gran tamaño y calidad hallados en las dependencias de la domus, decoradas principalmente con motivos y cenefas en disposición geométrica, así como un pavimento de opus spicatum donde el ladrillo se disponía en forma de punta de flecha. 

 
Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 

LA MURALLA

Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
 

Una ciudad en la que su principal fuente de ingresos es la minería debía estar fuertemente custodiada, el control y trasiego de mercancías de entrada y salida de la urbe hacia las demás provincias del imperio debía estar garantizada casi con toda seguridad por un número considerable de soldados, ahora bien, lo que ya no es especulación, es la localización de una muralla perimetral que protegía el interior de la urbe. Aunque se han hallado restos de diferentes tramos, se sabe que dispusieron de un gran número de torres de vigilancia de construcción semicircular que varían en número pero que se encontrarían entre las 19 y las 28 unidades, datadas de la primera época de ocupación romana en Hispania, es decir s.II y I a.C.

 

EL ANFITEATRO

Imagen cortesía de Emiliano Cifuentes 
 

Durante muchos años, algunos arqueólogos echaban la vista a un socavón profundo y ovalado (Hoyo Santo) situado muy cerca de la domus de columnas rojas, en él creían ver el perímetro de lo que podía ser una estructura antigua, durante los últimos años se han realizado diferentes actuaciones en la zona, dando en el 2009 los resultados esperados ya que nos hallamos ante la arena de lo que alguna vez fue el anfiteatro de Sisapo.

En el transcurso de las excavaciones se corroboró su uso por la localización de unos grabados con nombres de gladiadores. Ya en la actualidad se ha ido procediendo a la delimitación de la entrada al foso, esperando que esté totalmente excavado en los próximos años.

Su aforo nos ofrecerá pistas sobre las dimensiones urbanísticas, pero ya ahora nos proporciona información sobre la relevancia de la ciudad.

 

Conclusión

Castilla la Mancha tiene mucho que decir aun, fue un punto referencial entre el comercio del Sur de Hispania a través de sus calzadas y vías hacia el norte, asimismo sus explotaciones mineras son símbolo indiscutible de una gran relevancia durante el imperio romano. 

Ciudad Real es de aquéllas provincias poseedoras de un magnífico fondo cultural que debe ser desvelado a través de una mayor difusión de su patrimonio. Sus gentes, su arte, su historia debe adquirir la importancia que bien merece. 

Si visitais el Valle de Alcudia, no olvidéis hacer un alto en la Bienvenida, disfrutemos del paraje y publicitemos lo que es suyo, lo que es de todos.

 

Gracias a Emiliano Cifuentes por su magnífica página web www.ciudad-real.es de la que he podido extraer las imágenes bajo autorización.

 

Mireia Gallego

Octubre 2015