Sirmione - Cuevas de Catulo Lago di Garda

Introducción

A escasa media hora de Verona, hallamos uno de los parajes más espectaculares del Norte de Italia, el Lago di Garda. Este entorno idílico se ha convertido en destino turístico desde hace años, sus pequeñas ciudades envueltas de un encanto irresistible, con casas de piedra adornadas con flores y calles estrechas se presenta como una opción a destacar, una mezcla de encanto bucólico y selecto.

El Lago di Garda tiene una extensión de 50 km de largo y casi 20 de ancho, así que todo el contorno a sus orillas está salpicado de estas ciudades que se disputan las vistas más espectaculares, ahora bien hay una estrecha extensión de terreno que se adentra en el lago desde el Sur que discurre serpenteante entre la ciudad de Sirmione y que acaba en una preciosa explanada en punta con un desnivel rocoso. Esta zona, hasta hace unos años era conocida por sus cuevas, pero estas cuevas no eran naturales ni mucho menos, eran arcos artificiales cubiertos por vegetación y tierra, de tal forma que fueron llamadas las "Grutas de Catullo o las Cuevas de Catulo".

El motivo era más simbólico que certero, en Verona había nacido y crecido el poeta latino Catulo, contemporaneo de Cicerón y César, y su alta posición social, lo había situado como uno de los hombres más influyentes de su época. Cuando se iniciaron los trabajos arqueológicos en el lugar de las grutas se descubrió que las grutas no eran tal sino los cimientos de una villa, una de las más hermosas y grandes, veamosla desde el aire:

 
 

Sinceramente te deja sin palabras, es la constatación de que la belleza del lugar no fue ajena a la Roma republicana y que su morador buscó el punto más destacado de todo el lago para obtener las mejores vistas.

Como decíamos, erroneamente se había identificado como una villa del poeta Catulo, se creyó entonces que sólo alguien con su posición y nivel económico podía costear una infraestructura de esa envergadura, pero lo cierto es que la datación la situa en un segmento temporal posterior al s.I a.C. A pesar de ello, sigue siendo conocida como Cuevas de Catulo y como tal aparece en todas las referencias escritas.

El lugar no está escogido al azar, de hecho el arquitecto que supervisó las obras y diseñó la estructura debió sortear con gran habilidad, los desniveles que ofrecía el terreno y diseñar una planta totalmente plana de grandes dimensiones sobre una terraza artificial.

Para ello el ingenio romano hizo lo que mejor sabe hacer, distribuir pesos a través de un sistema ciclopeo de criptopórticos o galerías en arco de doble piso que quedaban cubiertas por la planta de la villa Con ello se conseguían dos objetivos, el primero, garantizar la sostenibilidad de la parte superior de la villa, el segundo allanar un terreno escarpado y rocoso de 10 metros de desnivel obteniendo una terraza abierta al lago.  

Este es el motivo por el que los ciudadanos de Sirmione, paseaban por sus criptopórticos y sus galerías columnadas como si de unas cuevas se trataran. 

Independientemente de la técnica constructiva en la cimentación de la villa, lo cierto es que su relevancia también reside en un cuidado y esmerado diseño en el que el lago es el protagonista. 

La villa es a primera vista un espacio que parte de un nucleo central ajardinado. Un área rectangular de ocio que sirve para distribuir diferentes estancias para propietarios o invitados y espacios secundarios para los esclavos o empleados de su cuidado y mantenimiento.

La entrada a la villa, conducía a un patio interior por el que se podía acceder a diferentes habitáculos, este edificio estaba diseñado a varias alturas y estaría destinado a la recepción, almacenaje y vivienda de los empleados de la villa. Desde éste se accedía a diferentes pasillos que bordeaban estancias principales, bien fueran despachos de administración así como comedores y habitaciones destinadas a usarse durante los meses de invierno, quedando más resguardadas de las inclemencias climáticas. El patio central, de grandes dimensiones estaría adornado con fuentes ornamentales, árboles y plantas para el disfrute de los domines.

La arquitectura de esta villa sobresale en un aspecto esencial, el disfrute de los sentidos, por esta razón se diseñó un enorme pasillo porticado que discurre paralelo al ala este de toda la casa con la finalidad de que pudiera admirarse el paisaje resguardándose del viento y la lluvia. Siguiéndolo hasta el final se llegaba a las dependencias de verano.

 
 

El punto fuerte de la villa no es tanto las dimensiones o la disposición, como el diseño de la terraza Norte. El triclinio, las habitaciones o las salas que dan acceso al mirador, debían causar una sensación de admiración y espectacularidad como pocas. El arquitecto, con la aprobación del propietario creó un espacio abierto, acordonado con una barandilla y dispuesto sobre un desnivel natural. Las telas y los toldos protegían del sol y el aire, mientras los invitados reposaban sobre sus asientos contemplando la belleza del Lago di Garda, a la luz de los calurosos días o en la penumbra que ofrecían las lámparas en las noches estivales.

Conclusión

Las Grutas o Cuevas de Catulo, deben contemplarse desde una perspectiva general, deben ser admiradas como un conjunto compacto y homogéneo. Pertenece al selecto grupo de yacimientos que muestran aspectos tan apetecibles como la vida de la élite provincial o las admirables composiciones arquitectónicas de las villas de principios del imperio romano. 

El lujo mostrado en el cine peplum, se auna en este lugar repleto de una belleza que emociona y te sacude con fuerza, es la constatación de que en lo romano primaba el concepto de belleza y ostentación sobre otros aspectos menos humanos. 

Pasear entre sus ruinas no desmerece lo que fue, al contrario, debe admirarse cada disposición, cada columna, cada cimiento como ejemplo de la capacidad del hombre para gozar de los sentidos más primarios. 

Un yacimiento que no es tan conocido y sin embargo es indispensable conocer.


Mireia Gallego

Diciembre 2015