Vinuesa-Visontium Soria

Introducción

Cuando hablamos de los restos arqueológicos hispanos, casi siempre tendemos a evocar las grandes urbes romanas, Emérita Augusta, Tarraco, Itálica... pero en multitud de ocasiones os he hablado de restos arqueológicos romanos o griegos que salpican la geografía hispana y que no son tan ampliamente conocidos, lo que no significa ni mucho menos que por ello sea menos importante, quede claro eso de antemano.

Casi en cada rincón de nuestro mapa podemos hallar una huella histórica que con el paso del tiempo sigue formando parte del paisaje e incluso de la vida cotidiana de sus habitantes y es así como debiera ser, no por una cuestión de romanticismo histórico sino porque el patrimonio cultural de un país es posiblemente el mejor legado que se puede ceder a las próximas generaciones, el gusto por lo antiguo que no viejo, debe ser un objetivo curricular que procurara el máximo respeto a aquello que como sociedad nos ha sido otorgado por la historia. Los niños deben amar su patrimonio de la misma forma que se estima a su tierra o a su familia, pues al fin y al cabo, esas piedras son los cimientos de sus propias vidas, de sus antepasados.

Os preguntaréis el por qué de esta introducción tan reivindicativa, seguid y lo entenderéis...

 
 
Vinuesa es de esas poblaciones con encanto que han sabido aunar lo antiguo y respetar la esencia de su historia , se percibe en su arquitectura, en su gente, en sus calles...una población rendida al Duero, al pie de los Picos de Urbión y de la Sierra de la Cebollera, estratégicamente bien ubicada como nexo de unión entre diferentes provincias y que permite adivinar que ese rasgo distintivo fue el motor de que se conserven estructuras datadas ya en el neolítico, contrastable con la localización de una cabaña circular.
El Duero por tanto, fue el motor económico de los poblados primitivos. Visontium fue el nombre otorgado por sus habitantes prerromanos (celtíberos pelendones) quienes sucumbieron a la ocupación romana tras la ardua conquista de Numancia, a pesar de que previamente ofrecieron resistencia, engrosando las grandes gestas de sus homólogos y vecinos.
Tras la pacificación romana de la zona, se inició la construcción de las estructuras básicas de comunicación entre provincias, siendo construida una calzada romana que unía Uxama, Numantia y Cesaraugusta y un puente que permitía el trasiego de mercancías agrícolas y ganaderas, principal motor económico.
 
 
El puente romano fue usado durante siglos, evidente por la variación de estilo de sus arcos, siendo visibles ambos estilos aun a día de hoy. Pero a mediados del s.XX se inició la construcción del Pantano de la Cuerda del Pozo que usando la fuerza y caudal del Duero no sólo ofrece electricidad sino que abastece a grandes ciudades de Castilla y León, el puente por tanto sucumbió bajo las aguas del río y se eleva como un superviviente cuando la presa cierra sus compuertas. Durante más de 70 años el puente ha podido sostener las subidas y bajadas del enemigo que sortea, pero día tras día, año tras año sus sillares han debido soportar la presión de sus corrientes para luego quedar expuesto a altas temperaturas que no hacen sino que destrozar la argamasa que con tanto cuidado y habilidad los antepasados de sus habitantes mezclaron para hacer de él una estructura sólida e impercedera. 
Del puente restan 87 valiosos metros de largo, por 3 de ancho y hasta 5 metros de altura que conectan con una calzada romana que se sabe construída entre el s.I y el s.II por Lucio Lucrecio Denso, magistrado que aportó capital y que para dejar constancia de su obra ordenó poner una inscripción que reza:

HANC VIAM AVG L LUCRET DENSUS II VIR V M FECIT

Y ahí, desmoronándose bajo la incrédula mirada de sus vecinos y la Administración local, en una disputa entre quién es el custodio de su cuidados se encuentra la Junta de Castilla León y la Confederación del Duero, ambos asignando al otro como el responsable de su restauración. Terrible es que en esta tesitura el puente padezca la incompetencia de quiénes tiran balones fuera por no destinar una partida a aquello que es un bien de todos, no sólo de los sorianos, ni de los visontinos, sino de todos los demás. Hace tiempo que se habló de trasladarlo fuera de los envites de las crecidas del río pero mientras los organismos responsables se marean con acusaciones sobre quién tiene su potestad seguimos en el mismo punto. 

Son los vecinos los que dando ejemplo de estima sobre su patrimonio y su historia hicieron una recogida de firmas a través de change para intentar, con más ilusión que esperanza que alguien por fin escuche sus justas plegarias, de las que os dejo en enlace para que aportéis vuestro grano de arena a través de vuestra firma:

www.change.org/p/confederaci%C3%B3n-hidrogr%C3%A5fica-del-duero-y-junta-de-castilla-y-le%C3%B3n-salvar-el-puente-romano-de-vinuesa-soria

Conclusión

Me da una rabia enorme haberme de referir a un monumento, no explicando su belleza y particularidades estructurales sino la desidia que muestran determinadas instituciones para convertirlo en un referente económico y turístico, me da igual quién es el responsable, lo que se buscan son soluciones que no tienen porque ser unilaterales sino compartidas. Los niños de Vinuesa bien merecen seguir observando su historia desde las orillas del río que da vida, ofrece riqueza y sacia la sed de miles de personas. Perder ese puente es romper la esencia de sus gentes, es hundir innecesariamente un pasado glorioso. 

El puente de Vinuesa es el ejemplo claro de quién se resiste a morir, tal y como hicieron sus vecinos numantinos, es una oportunidad para sacarlo de las listas rojas del Patrimonio, donde jamás debería haber estado. Estamos con vosotros Vinuesa!

Mireia Gallego

Febrero 2018

 

 

      Oferta National Geographic Historia