Lararios

Introducción

Los romanos eran una sociedad religiosa, temerosa de los Dioses y de las entidades ctónicas, ciudadanos consagrados a perpetuar tradiciones ancestrales por el terror que profería el caer en desgracia si no se les mostraba suficiente devoción, en definitiva, el sur de lo que ahora es Europa sigue portando sobre sí la pesada losa de la religiosidad entendida como culto en su ADN, sólo es necesario comprobar como el cristianismo, al calar en las sociedades paganas, debieron solapar sus cultos con los nuevos para asegurarse que no se seguían celebrando. Es notorio comprobar como Portugal, España, Italia y Grecia siguen celebrando festividades religiosas con efusividad, fe y entrega absoluta.
Sencillamente perpetuamos transformando las tradiciones y voy a explicar esto mismo a través de un elemento de culto romano, el Larario.
 

¿Qué es?

Los lararios eran hornacinas, estantes o muebles decorados, algunos en forma de Templete que ocupaban un lugar preferente en la entrada de los hogares, aunque también se han hallado en otras estancias de las villas o ínsulas de las ciudades, según las posibilidades de cada ciudadano, se cree que este culto fue heredado de los etruscos. 
 
Estos singulares orificios, algunos de ellos exquisitamente decorados eran pequeños altares de culto a los Dioses protectores del hogar, los Lares, los manes y los Penates. 
Estas hornacinas o templetes acostumbraban a estar en los atrios, muestra de ello se ve en los hallados en las ciudades de Herculano y Pompeya ornamentados con vivos colores y con magníficos elementos decorativos como columnas, o puertas de madera. Dentro o sobre el estante se colocaba las figuras de los Lares, de algún dios del que se tenía una devoción especial o la imagen de algún antepasado familiar.  El motivo de su ubicación es la cercanía a la entrada, haciendo una mística protección de todo el hogar y resguardando del mal de ojo a toda la familia.
 
 
© The Trustees of the British Museum
 
Las estatuas, bustos o figurillas de los dioses eran pequeñas joyas que se adquirían a los artesanos y que variaban de valor y gusto según el nivel adquisitivo del comprador, en otros casos se han podido hallar los fondos pintados con las efigies de sus dioses, donde se reitera la imagen de los lares portando cornucopias o símbolos de la abundancia, y bajo ellos la representación de una o varias serpientes en clara referencia a las deidades del inframundo, en este caso los manes que evocaban las almas de los difuntos. 
 
By Luigi Bazzani - https://www.maquetland.com/article-2213-rome-ruines-vues-par-un-artiste-les-aquarelles-luigi-bazzani, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=81911683
 
Si eras un buen romano, era de obligado cumplimiento que el pater familias, ofreciera diariamente a los dioses luz, alimento y esencias para conseguir su protección, mantenerlos saciados para que estos se sintieran en deuda con la familia y guarecerles de los peligros, procurarles alimento y una vida exenta de enfermedad y desgracia, pero no sólo el dómine debía ofrecer esas bondades, el resto de la familia también tenía un deber con los Lares y con sus antepasados para mostrar que los mantenían en su recuerdo y como símbolo de respeto y culto.
 
By Miguel Hermoso Cuesta - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70359224
By ho visto nina volare from Italy - Pompei 2012Uploaded by tm, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=24304993

 

Ciertamente, existieron diferentes tipos de dioses Lares según su ubicación y propiedades de protección, los lares familiares, los rurales, los del mar, los de los cruces de caminos...existía una gran variedad pero queda patente, por el gran número de lararios localizados en diferentes zonas y provincias, que se extendió por todo el imperio afianzándose como un culto generalizado. Los esclavos también disponían de sus propios lararios diferentes a los de los dueños, debemos entender que era un objeto familiar, casi personal, por lo que quedaba en el ámbito estrictamente privado. En el caso de los sirvientes se acostumbraban a poner cerca de las cocinas, donde la lumbre les profería luz y el alimento estaba asegurado.. 
 
By wolfgang.mller54 from Niedersachsen /Germany - Casa di Pansa, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=52247950
 
Los penates eran unas deidades que como la etimología latina de la palabra indica, protegían originariamente las despensas o los almacenes de las casas, de alguna manera, ellos debían garantizar que el alimento siempre estuviera presente en la mesa, es por ello que una pequeña porción de lo que se comía cada día se les ofrendaba a ellos. 
Al igual que en las villas, o en las ínsulas, los negocios también rendían culto a los Lares, en las imágenes siguientes podéis ver un termopolium de Herculano con un fresco de un larario y una pequeña repisa. 
 
 
 
 
Los elementos que completaban el ritual de culto eran aquellos que servían como utensilios para calmar sus sentidos. Por un lado lucernas que mantenían la llama del fuego ofreciendo la calidez de la luz, el turibulum que era un recipiente donde se añadía el incienso para quemarse lentamente, las pateras o platos de ofrenda dónde se colocaban los alimentos y diferentes vasos donde colocaban leche o vino.
 
 
Los templetes que hacían referencia a colectivos se mostraban públicamente o estaban dispersados por diferentes zonas del imperio, es posible hallarlos en la convergencia entre diferentes vías o en zonas rurales, pero también existía una connotación más general pues de la misma forma que las familias buscaban la protección en el ámbito familiar, el Estado buscaba la protección del Imperio a través de una ceremonia pública en el que los propios magistrados rendían culto a los penates en el monte Velio donde se hallaba su Templo.
 
Pero, ¿Con la llegada del cristianismo se acabó con su culto?, lo cierto es que no, es por ello que para paliar ese exceso de efusividad al paganismo, se modificó el quién pero no el cómo. Muchos de vosotros, en vuestras ciudades o pueblos podéis contemplar aun la perpetuación de una forma de rendir culto, véase en las imágenes siguientes de lo que hablo. 
 
 
 
Los lararios siguieron existiendo, incluso en nuestros días se hallan imágenes de santos o vírgenes bajo la luz de las velas decoradas con flores, comida, bebida e incluso objetos de consagración y devoción. ¿Y en los negocios? Se siguen colocando efigies de San Pancracio con monedas y alimentos, u hornacinas en los puertos con la imagen de la virgen del Carmen. 
 
A día de hoy si agudizamos la vista podemos seguir contemplando esos templetes en muchas calles de las ciudades del sur de Europa, es notoria esta presencia sobre todo en Italia, España y Grecia donde el visitante los ve como parte de un edificio de viviendas o en las calles de todas las ciudades y pueblos.
 
Como siempre he dicho, la evolución social transformó aquello que estaba férreamente arraigado sin eliminarlo, el larario es una muestra de ello.
 
 
Mireia Gallego
Julio 2020

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