Cornelia madre de los Graco

 

De los muchos personajes femeninos que han pasado por la antigua Roma, Cornelia es uno de las más relevantes no sólo por ser descendiente y madre de quien era sino por una personalidad que la catapultaría como modelo y referente posterior.

El nombre llama la atención a priori, aunque como ya sabéis de Cornelias hubieron muchas en Roma, pero si os digo que fue hija de Escipión el Africano (azote de Aníbal) y madre de los Graco entonces la cosa ya cambia. Conozcamos un poquito su historia.
 

Inicios


Cornelia nació en el 189 a.C. Su padre era el gran Publio Cornelio Escipión el Africano y su madre Emilia Tercia, descendientes de dos de las familias más reputadas de la antigüedad. De este matrimonio nacieron cuatro hijos, dos chicos, Lucio y Publio y dos chicas Cornelia la mayor, su hermana, y ella conocida como Cornelia la menor.

Lo más interesante de la infancia de Cornelia es que sus padres fueron obstinados en cuanto a la educación de sus hijos, si normalmente a las niñas les era obligado aprender a tejer, leer y poco más en su caso no fue así. Cornelia aprendió filosofía, historia, literatura o gramática lo que le llevó a ser considerada como una mujer culta y preparada.

Siendo muy joven su padre la prometió a uno de los políticos más importantes de su época, Tiberio Sempronio Graco. Este había ocupado las más altas magistraturas entre ellas la del Tribunado de la plebe que había beneficiado a Escipión a través de su veto a las resoluciones del Senado.
A ambos cónyuges les separaban tres décadas, aun así tras la muerte del gran Escipión el Africano y respetando el compromiso adquirido previamente por ambas familias, se casaron. El matrimonio tuvo doce hijos, no obstante únicamente sobrevivieron tres de ellos, Tiberio y Cayo Graco y su hija Sempronia.

Tras la muerte de su esposo, Cornelia centró sus esfuerzos en la educación y el cuidado de sus hijos. Su influencia dejó una impronta que serviría como base de las políticas posteriores que llevarían a cabo los Graco. Cornelia contrató los servicios de Cayo Blosio, un filósofo estoico que creía en la redistribución de la tierra en detrimento de las grandes propiedades privadas. Esta corriente de pensamiento y la influencia conjunta de Cornelia, Blosio y Diófanes de Mitilene sembraron el ideario político de ambos hermanos.
Cornelia recibió una nueva propuesta de matrimonio con Ptolomeo VIII faraón de Egipto y ésta, dispuesta a ser considerada mujer de un solo hombre, la rechazó.

Durante toda su vida, Cornelia se dedicó a la formación y apoyo político de sus descendientes y a servir como anfitriona de grandes pensadores y políticos que alababan su culta conversación basada en una refinada formación helenística.
La muerte de sus hijos fruto de los recelos políticos en relación a las leyes agrarias que pretendían llevar a cabo, condenó a Cornelia a perder a toda su descendencia con la excepción de su hija Sempronia que convivió con ella, tras enviudar, los últimos años de su vida.
Cornelia era conocida por la afabilidad en sus palabras, su carácter duro y su predisposición para difundir la historia de su padre y la de sus hijos a quien quisiera escucharla.
El respeto de Roma fue tal, que erigieron la primera estatua dedicada a una mujer en el Foro romano de la que únicamente se conserva la base.
 
Creative Commons
 
Mireia Gallego
Marzo 2024
 

 

 

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