Las mansio: Las posadas de carretera

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introducción

 
Uno de los aspectos destacables de la ingeniería en el mundo romano, sin lugar a dudas, son su red de calzadas principales y vías secundarias. La frase de "todos los caminos llegan a Roma" es exactamente eso, la constatación de un hecho totalmente real, cada carretera, cada pequeño camino llevaba a la urbe por excelencia, y es gracias a esa visión global del imperio, gracias a esa practicidad para unir comercial y socialmente todas las provincias que Roma creció exponencialmente de Este a Oeste y de Norte a Sur, integrando de alguna forma su poder y uniendo sus tentáculos a una cabeza enorme, pensante y poderosa. 
 
Un día hablaré de cómo los romanos confeccionaban esas maravillas de la ingeniería civil que hoy podemos seguir contemplando incluso paralela a nuestra AP-7 pero hoy quiero hablaros de algo quizás menos conocido, pero que a mí me fascina que son las posadas o áreas de servicio de su red viaria.
 
WolfgangRieger / Public domain
 
 
Imaginaros por un momento, que sois un romano de la urbe que pretende ir a Ostia, si tenéis la suerte de ser un rico comerciante o un patricio, seguramente contaréis con vuestros sirvientes, unas cuantas mulas o caballos y una basterna, que vendría a ser como un carro cerrado con un colchón y almohadones con alguna ventana para que entrara la luz y el aire. El viaje cuanto menos era movidito, pensad que las carreteras romanas eran empedradas y por tanto por más que se intentara suavizar el traqueteo incesante acababas con el cuerpo molido de tanto vaivén. En ocasiones los viajeros decidían hacer el camino con escasas paradas para descansar y comer y más bien cortas y ciertamente tiene su sentido, porque mostrar públicamente que eras acaudalado era como ponerse un cartel que dijera, por favor atrácame. Las carreteras y vías eran muy transitadas por todo tipo de personas pero eso también incluía a ladrones, prostitutas/os y asaltadores. 
El hecho de portar esclavos y sirvientes precisamente era en parte para garantizar la seguridad e integridad de los dómines, pero si ante tanto traqueteo preferías dormir y descansar en un lugar mejor y seguro tenías a tu disposición las "mansio".
 
Existían tres tipos de negocios de estas características:
- Las mansio
- Las caupona
- Las mutatio
 
Mediatus (Wikipedia en alemán) / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)
 
Las mansio eran por así decirlo, las posadas oficiales del imperio y digo esto porque en realidad era una concesión pública que no privada y por lo tanto la regencia y la coordinación del lugar estaba bajo las directrices de un oficial llamado mansionarius. Pensad que podían ser usadas por personas modestas pero que también estos establecimientos debían poder ofrecer servicio al emperador y a su estela inacabable de sirvientes, oficiales y esclavos, así pues el mansionarius debía poder ofrecer habitaciones, un lugar para el aseo, comida y avituallamiento a quién lo precisara. Lógicamente con un séquito de 400 personas no todas se alojarían pero sí las principales.
 
Se han localizado decenas de estos edificios en la red viaria de Roma y las provincias, sólo con que coloquéis la palabra "mansio romana" en maps os haréis una idea ya que han sido halladas a lo largo y ancho de todo el imperio, y aun así son pocas, la gran mayoría deben estar aun sepultadas bajo metros de tierra y maleza.
 
Si ahora pensamos en nuestros hostales de carretera, realmente veremos que la diferencia es inapreciable. Las mansio disponían de una recepción, un área de dormitorio con diferentes habitaciones, una cocina al servicio de los clientes y un área termal para el disfrute y relax del usuario, asimismo ofrecía la posibilidad de abastecer de agua y comida a los caballos. 
 
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Las cauponas a diferencia de las mansio acostumbraban a ser comercios privados sin concesión pública y por supuesto mucho más modestos, sería el área de servicio más enfocada a la plebe y donde era fácil hallar prostitutas, exceso de vino y comida para llevar, entiendo que muchos controles de alcoholemia no habían, al menos no para las mulas y caballos   ;)  , así las cauponas eran más de batalla y también algo más peligrosas, el hecho que fuera tan fácil huir sin ser visto o mezclarse con la gente era cuanto menos una ventaja a tener en cuenta para los ladrones.
Tenían más o menos la misma estructura pero mucho más modesta y desde luego algunas se parecerían más a nuestros "moteles" con final feliz y bar de copas que a las áreas de servicio, fijaros que hasta ahora no ha cambiado nada de lo que tenemos actualmente.
 
Por último, las mutatio que serían nuestras gasolineras de carretera, como veis me apasiona hacer equivalencias. Si ahora nuestras gasolineras nos proporcionan combustible, algo para picar y algunas herramientas para comprobar la presión de los neumáticos, en la Roma antigua las mutatio hacían lo propio pero con los caballos y carros, es decir, proporcionaban alimento, agua, servicio veterinario, reparación de carros y carretas y avituallamiento para llevar. No me digáis que no es divertido.
 
Los miliarios como el que podéis ver en la imagen superior estaban colocados cada milla romana en el lateral de la vía, ellos proporcionaban información muy valiosa en relación a: Bajo que imperio se realizó, las distancias entre provincias o la distancia de estas con Roma. ¿Encontráis paralelismos con nuestras autopistas o carreteras?
 
Ahora, cada vez que paréis en una área de servicio de vuestras ciudades o pueblos recordad que antes ya estuvieron y que posiblemente son igual de inseguras, o igual de caras.
 
 
Mireia Gallego
Julio 2020
 
 
 

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