Calendario Romano

Introducción

El control del tiempo tal y como lo conocemos ahora fue un proceso que se dilató durante siglos, segmentarlo fue una tarea compleja que precisó de muchos ajustes dependiendo si el calendario era lunar o solar.
Inicialmente el calendario romano, previsiblemente instaurado por Rómulo constaba de 10 meses divididos entre 30 y 31 días que empezaban en el mes de Marte (nuestro Marzo)  con la llegada de Numa Pompilio o con la influencia etrusca el calendario pasó a componerse de 12 meses divididos entre 29 y 31 días, añadiendo los meses de Enero y Febrero, ese es el motivo por el cual seguimos llamando a nuestros meses Septiembre (el séptimo), Octubre (el Octavo), Noviembre (el Noveno), Diciembre (el décimo), porque hace miles de años esa era su posición en el calendario.
 
Meses del año
 
Ianuarius: En honor al Dios Jano
Februarius: En honor de Februo
Martius: En honor de Marte
Aprilis: En honor de Venus (llamada Apru por los etruscos)
Maius: En honor a Maya, diosa agrícola
Iunius: En honor a la Diosa Juno
Quintilis: Quinto mes (posteriormente consagrado a Julio César recibiendo su nombre)
Sextilis: Sexto mes (posteriormenet consagrado a Augusto, Agosto)
September: El séptimo mes
October: El Octavo mes
November: El noveno mes
December: el Décimo mes
 
A pesar de los esfuerzos en que los ciclos estacionales y los calendarios cuadraran, se convirtió en tarea imposible siendo necesario incluir cada 4 años dos meses para iniciarlo de nuevo.

Tras la conquista de Egipto por Julio César, y siendo el más alto cargo en Roma, en el año 46 a.C reunió a un grupo de astrónomos egipcios que y siguiendo el movimiento de la Tierra alrededor del sol, dio solución al eterno problema romano del caos estacional, dotando al año de los 12 meses actuales con 365 días totales exceptuando al cuarto año que se le añadía un día más, correspondiente al 24 de Febrero que se duplicaría, ese es el motivo por el que se llama bisiesto, porque el 24 de Febrero era el día sexto antes de las calendas de Marzo, bis sexto, bisiesto.

El Calendario juliano permitía corregir el ciclo estacional y poner un orden a los desfases que durante siglos había obligado a corregir.

Los meses seguían estando separados por las Calendas ( 1er día del mes), las nonas ( los días 5 y 7 de cada mes), y los idus (los días 13 y 15 de cada mes), posteriormente con la llegada de Constantino se instauró la separación semanal en 7 días, dándole al domingo "Diessolis" o día del sol una connotación cristiana y convirténdolo en  "Dies Dominica". La nomenclatura de los días de la semana hacen referenencia a los planetas y astros del sistema solar y tienen su origen en la tradición helena, romanizados posteriormente:

 

dies Solis: (Sol) Domingo

dies Lūnae: (Luna)  Lunes

dies Martis: (Marte) Martes

dies Mercuriī: (Mercurio) Miércoles

dies Jovis: (Júpiter) Jueves

dies Veneris: (Venus) Viernes

dies Saturnī: (Saturno) Sábado

Veáse el original griego en el que se basó la nomenclatura romana y su evolución etimológica:

LUNES: ἡμέρα Σελήνης (hêméra Selếnês-día de Selene/Dies Lunae-Lunis día de la Luna-Lunes). Selene = Luna.

MARTES: ἡμέρα Ἄρεως (hêméra Áreôs- día de Ares/Dies Martis-día de Marte-Martes). Ares = Marte

MIÉRCOLES: ἡμέρα Ἑρμοῦ (hêméra Hermoú- día de Hermes/Dies Mercurii-día de Mercurio-Miércoles). Hermes = Mercurio.

JUEVES: ἡμέρα Διός (hêméra Diós Zeus-día del dios Zeus/Dies Jovis- día de Júpiter-Jueves ). Zeus = Júpiter.

VIERNES: ἡμέρα Ἀφροδίτης (hêméra Aphrodítês-día de Afrodita/ Dies Veneris, día de Venus- Viernes). Afrodita = Venus.

SÁBADO: ἡμέρα Κρόνου (hêméra Krónou- día de Cronos/Dies Saturnus-día de Saturno-Sábado). Cronos = Saturno. 

DOMINGO: ἡμέρα Ἡλίου (hêméra Hêlíou/día de Helios, Dies Solis.-día del Sol// CORTE de topónimo cristiano--> Dominus-Dies Dominicus-Día del Señor-Domingo). Único día inventado por los romanos. El resto en adstracto es heleno.

Los días se dividieron en 24 horas empezando a partir de la medianoche como actualmente hacemos. En origen separaron las horas por antes del mediodía y después del mediodía (Antemeridianum tempus y Postmeridianum tempus), y ante la necesidad de ir dándole nomenclatura a los diferentes momentos del día se fueron añadiendo nombres que permitieran sintetizar espacios temporales más pequeños ( Media nox, mane, vespera, solis occasus, etc...) observad que hemos perpetuado todos esos nombres hasta nuestros días. Con el paso del tiempo los romanos otorgaron números a las horas: Prima, secunda....

Visualización del tiempo

Se tiende a pensar que los romanos en la antigüedad sabían con más o menos certeza sus horas a través de las sombras proyectadas en los edificios, pero no fue hasta el año 164 a.C cuando los romanos tuvieron un reloj de sol hecho exclusivamente para la ciudad, posteriormente se incluiría uno de agua para poder contar las horas nocturnas. El reloj fue llamado "Horologium" y el de agua "horologium ex aqua", muchos de los obeliscos romanos que aún hoy observamos en diferentes ciudades y que admiramos como monumentos, no son otra cosa que enormes relojes que marcaban la hora proyectando su sombra sobre líneas de bronce colocadas en el suelo.

Al final la sociedad romana siempre guiada por el caos horario se habituó al uso de las Clepsidras que eran unas vasijas de cristal donde los rayos solares se reflejaban y donde los romanos hacían marcas para diferenciar las horas, estas clepsidras se convirtieron el algunos casos en bienes muy preciados, y dependiendo de la economía podían incluso incluir un sistema de alarma algo rudimentario, pero eficaz, la antesala sin lugar a duda de nuestros despertadores, en la mayoría de casos esta alarma consistía en leves sonidos de advertencia.

Tesoros del Museo Británico Clepsidra Ptolemaica

 

No obstante, y a pesar de ese control de las horas, la verdad es que los relojes no eran del todo precisos habiendo grandes desfases entre unos y otros ya que no existía la separación de 60 minutos para las horas.

Siempre me ha parecido fascinante la practicidad romana y como hemos sido capaces de mantener la nomenclatura y división desde hace miles de años sin que nadie se cuestione porque les damos los nombres que les damos a los días y meses del año. Es un ejercicio divertido y sano preguntarse por ejemplo, por qué la siesta que algunos afortunados pueden practicar, se llama así, lo adivináis?

 

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