Juguetes infantiles

© The Trustees of the British Museum

Introducción

A pesar de la gran cantidad de años que llevo en el tema de la divulgación histórica, especialmente romana, siempre me acabo interesando por los detalles más pequeños y los elementos más cotidianos de sus vidas. Querido lector, que no parezca que no me interesan las grandes gestas, sus miserias y sus aciertos, pero hallar entre los restos arqueológicos  pequeños objetos de su día a día, permite obtener una perspectiva más ajustada de una realidad en ocasiones eclipsada por los grandes momentos históricos.

Hoy me acercaré a la tierna infancia romana a través de sus juguetes y podréis comprobar que la nuestra no fue tan diferente en cuanto a lo lúdico.

 

Bebés

La esperanza de vida de los recién nacidos era relativamente corta, a pesar de que las embarazadas patricias podían disponer de las mejores obstetras frente a las clases mucho menos favorecidas, a la hora de la verdad, muchos de los partos se complicaban y era recurrente la mortalidad de tanto la madre como la del pequeño, un fatal desenlace al que estaban muy acostumbrados. 

Si eras una familia tocada por la Fortuna y tu bebé sobrevivía, los romanos apelaban a todos los medios de la superstición para protegerlos, para ello les colocaban en su cuello un colgante llamado "bulla" para los niños o "lúnula" en el caso de las niñas (esta última se ha vuelto a poner de moda ahora). Estos sacos que podían ser metálicos o de otros materiales más modestos, tenían grabados; falos, efigies de los Dioses, nombres, etc... Los más pequeños disponían de móviles colgantes parecidos a los que ahora ponemos sobre las cunas de los bebés para que el pequeño se entretuviera con el tintinear de sus campanitas o con el movimiento de sus cuerdas. En la imagen siguiente podéis ver un ejemplo que aúna ambas cosas, el símbolo fálico de protección frente al mal de ojo y los elementos móviles para captar la atención del pequeño.

© The Trustees of the British Museum

Cuando el pequeño alcanzaba unos cuantos meses, se incorporaba otro elemento que es ampliamente utilizado en la actualidad: los sonajeros, este utensilio tan práctico podía ser de varios materiales según la economía de cada uno e incorporaban pequeñas semillas o piedrecillas en su interior que al agitarse producía un agradable sonido.

© The Trustees of the British Museum

Niños/as

No sé vosotros pero yo recuerdo perfectamente con lo que jugaba cuando era pequeña y me queda mucho más nítido por la cercanía los primeros juguetes que le compré a mi hija, el caso es que cuando veo las imágenes de lo hallado en las excavaciones no puedo remediar que aparezca una leve sonrisa en mi cara, más que nada porque se constata que no han habido prácticamente diferencias muy notables en la forma en que se entretienen los pequeños, hasta la llegada de los juegos electrónicos y los móviles.

Existía un clara segregación lúdica por sexos, la sociedad romana era extremadamente tradicional y patriarcal así que podréis imaginar que las niñas jugaban con elementos que formarían parte de sus actividades de adultas y que las iniciaba en sus obligaciones maritales. Las muñecas eran junto a las ollas, los platos y copas, sus juguetes preferidos. Las clases plebeyas disponían de muñecas de trapo pintadas, pero en las clases aristocráticas las muñecas adquirieron un cierto grado de modernidad ya que estaban articuladas en brazos y piernas y daban la posibilidad de interactuar con ellas o vestirlas, existían como ahora artículos extras para poder ampliar sus zapatos, o sus elementos decorativos.

© The Trustees of the British Museum
 

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En el caso de los niños, por el contrario hallaremos juegos de construcción o de imitación, como espadas de madera y carros de caballos con jinetes, pero también figuras  para tirar con una cuerda o pequeños animales de barro cocido o madera. Realmente en las imágenes son visibles las similitudes con nuestros juguetes infantiles.

© The Trustees of the British Museum
 
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Cuando el niño iba creciendo los juegos se iban diversificando, jugaban a canicas, dados, al aro, a la peonza, a la gallinita ciega, a pares o nones, cara o cruz,  al escondite, a algo parecido a nuestro yo-yo llamado carrete,  o a el talus.  Tenéis una pequeña representación de algunas de estas piezas en las imágenes que siguen.
 
© The Trustees of the British Museum
 
© The Trustees of the British Museum
 

Cómo podéis comprobar, no difiere en absoluto a las reproducciones lúdicas que tenemos o teníamos nosotros. Cuando iban creciendo los juegos de imitación y los de mesa eran los más recurrentes, luchar con un gladius o correr en un carro confeccionado al estilo de una cuádriga atada a un perro era de lo más corriente. De hecho los romanos nunca perdieron ese gusto por el juego, jugaban siempre y a todas horas, apostando grandes cantidades de dinero, los preferidos eran los dados o la ruleta confeccionada con una rueda de carro.

¿Creéis que hemos cambiado mucho?

 

Mireia Gallego

Mayo 2020

 

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Asunto: Felicitar por el artículo. Autor: Gerardo Campos Contreras Fecha: 19.05.2020

Excelente artículo gracias.

Asunto: Re: Felicitar por el artículo. Autor: Mireia blogger Fecha: 19.05.2020

Gracias a ti por leerlo y comentarlo. Un abrazo

Asunto: Comentario Autor: Xavier Fecha: 18.05.2020

Simplemente fascinante.

Asunto: Re: Comentario Autor: Mireia blogger Fecha: 19.05.2020

Gracias Xavier por tus comentarios y por leer el artículo.

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