Los grafitis

 

introducción

Cuando se llevaron a cabo las excavaciones de Pompeya, el asombro sin lugar a dudas debió ser una de las muchas reacciones de arqueólogos, historiadores y clasicistas de medio mundo. Pensad que gracias a Pompeya y Herculano, Stabia u Oplontis, tenemos constancia física y real e in situ de cómo se vivía, cómo se relacionaban, cuáles eran sus costumbres y cuáles sus debilidades, fobias o gustos. Es como si el tiempo se hubiera parado de golpe y hubiera querido dejar un testigo de algo más que los grandes yacimientos que componen los Templos o estructuras administrativas del Foro. Ver y contemplar desde los ojos de sus habitantes, no de sus administradores públicos. Y ahí es donde voy a hacer una parada, en un elemento tan social, tan urbanita, tan común en nuestros días como es el uso del grafiti.
 
Los romanos fueron muy buenos en la pintura mural decorativa y en la plasticidad artística de los mosaicos pero eso es como decir que Roca hace buenas bañeras y Porcelanosa magníficas cerámicas, es decir no entra dentro de lo mundano, de lo real. En las ciudades sepultadas por el Vesubio se han hallado frescos de una calidad magnífica pero también los restos de al menos 11.000 grafitis dejados a mano toscamente grabados o pintados, y os preguntaréis ¿Sobre qué? o ¿Sobre quién?
Autor Fer.Filol Creative Commons
 
Los hay de muchos tipos y no difieren en absoluto de los que actualmente decoran nuestras calles o ciudades, baños públicos o bancos del parque, tratan de lo mismo y de la misma manera que se utiliza un lenguaje propio del pueblo, directo y simple, en Pompeya se utilizó el latín hablado y escrito por la plebe, el identificado como "Latín vulgar". Podéis comprobar en las imágenes que la escritura difiere de la que contemplarías en templos y palacios, en curias y basílicas porque simplemente no era el lenguaje formal administrativo sino el extendido entre el pueblo, gracias a estas grafías regaladas por sus propietarios, tenemos más conocimiento sobre su composición, aunque en ocasiones los grabados en piedra dificultan la interpretación de las letras o se tienden a confundir (Observad la similitud entre "L" "R" "M" "A") 
Recientemente se ha hallado un grafiti pintado con carbón que confirma que la erupción del Vesubio fue en otoño y no en Agosto como se creía hasta ahora ya que ese material que se borra fácilmente permaneció intacto, por lo que se realizó poco antes de la erupción y nos informa de datos que sitúan el desastre tras la vendimia, quién lo escribiera no se imaginaría jamás de la información valiosa que nos dejó.
 
Permitidme la licencia de clasificar modestamente los grafitis en varios tipos para diferenciarlos:
 
1) Los que se usan para la información o promoción: Es decir, los que tienen una intencionalidad comercial o bien para la propaganda política. 
2) Los sarcásticos, eróticos o de burla social
3) Los de amor/desamor
4) Los relacionados con el fenómeno fan
 
Os preguntaréis el porqué de esta diferenciación, en principio es para que entendáis que el uso del grabado o la pintada en la pared estaba aceptado socialmente, o al menos consentido. Ante la carencia de un sistema de repartición de papeletas electorales, tampoco todo el mundo tenía derecho a voto, la publicidad pintada permitía que los seguidores de determinados domines pudieran mostrar sus preferencias, agasajar o ensalzar a determinado candidato. Y aquí tenéis una muestra.
 
La traducción vendría a ser: Os ruego que hagáis edil a Helvio Sabino, digno de la Res Publica, hombre bueno".
 
 
Los segundos serían los propios que entran dentro de la intencionalidad de ironizar, insultar, caricaturizar o ser soez. En el lupanar (prostíbulo) de Pompeya se han hallado más de 100 grabados donde se ensalzan las virtudes sexuales de las prostitutas o incluso halagos de éstas a sus clientes: "Hic ego puellas multas futui", sería un ejemplo pero hay decenas de ellos. Al igual que podemos hallar insultos en nuestros baños públicos, los urinarios romanos estaban repletos de grabados, con frases tan simples como el "tonto el que lo lea" o "Cosmo, hijo de Equicia, gran invertido y mamón, es un pierniabierto”, realmente es tan generalizado, abierto y directo como en la actualidad, lo que nos recuerda que la originalidad brilla por su ausencia. También hallamos dibujos toscamente contorneados de personajes caracterizados o de falos erectos de mayor o menor tamaño, vamos como ahora.
 

Autor Miguel Hermoso Cuesta Creative Commons
 

Autor Jebulon Creative Commons
 

Autor Rabax63 Creative Commons
 

 

Autor Fer.Filol Creative Commons
 
Los terceros serían los similares a los que románticamente podemos leer en nuestros muros, un te amo, un no puedo vivir sin ti, en ocasiones con referencia al nombre del amado o la amada para que fuera ostentosamente visible, a veces comprometidamente visible, el caso es que algunos recogen poemas latinos y griegos que ensalzan las virtudes del amor, del desamor, de la rabia por la ausencia, del hastío por la soledad impuesta, es un recuerdo de lo que nos hace humanos antes y ahora.
 

Autor Fer.Filol Creative Commons

 

Autor Fer.Filol Creative Commons
 
Por último, hablaré del fenómeno fan, si alguien cree que es exclusivo de nuestra época es que no tiene ni idea de cómo se la gastaban los romanos, ni Juve, ni Roma, ni Inter, ni Ronaldo ni Messi, los antiguos romanos sentían debilidad por la facción de color de sus aurigas del circo o por sus gladiadores favoritos y de la misma manera que en la actualidad pueden verse sus nombres ironizados, ensalzados o menospreciados en la antigüedad hacían lo propio con sus ídolos de masas.
 

Autor Mediatus Creative Commons
 
La realidad es tozuda, en ocasiones simple, pero es ante todo inapelable, en ocasiones aquello que creemos tener en nuestras manos como si fuéramos los artífices de su creación no son más que arena entre los dedos. Antes que nosotros, antes que nuestros abuelos, antes que muchas generaciones atrás, las sociedades aunque diferentes, seguían siendo tan vulnerables, tan complejas o tan simples como nosotros, nos unen las mismas pasiones, los mismos odios y la misma intensidad, únicamente nos separa la distancia de los siglos. Nada más.
 
 
Mireia Gallego
Septiembre 2020

Autor Miguel Hermoso Cuesta Creative Commons

 

 

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